Publicado: diciembre 26, 2025, 4:55 pm
Jubilarse de forma anticipada se está convirtiendo en una aspiración cada vez más difícil de cumplir. El economista y profesor de la Universidad de Barcelona, Gonzalo Bernardos, ha alertado de que el actual sistema de pensiones hace inviable que la mayoría de trabajadores puedan dejar de trabajar antes de los 65 años. En uno de sus análisis económicos Bernardos señala de forma tajante que «la gente quiere dejar de trabajar con 55 o 57 años, pero eso no es posible».
Sus declaraciones llegan en un contexto marcado por el envejecimiento de la población y por decisiones como la adoptada por Dinamarca, que prevé retrasar la edad de jubilación hasta los 70 años en 2040, una medida que, según el economista, podría acabar aplicándose también en España.
El principal problema, según ha explicado Bernardos , es el fuerte desequilibrio financiero del sistema público de pensiones, que arrastra un déficit estimado en 65.000 millones de euros. A esta situación se suma la jubilación progresiva de la generación del ‘baby boom’, que tensionará aún más las cuentas públicas durante la próxima década.
«No hay más remedio que jubilarse más tarde», ha afirmado el economista, que solo ve una posible vía de escape en un incremento muy significativo de la productividad gracias a la inteligencia artificial (IA). Sin embargo, se muestra escéptico sobre que ese aumento sea suficiente para sostener el sistema: «Aunque lo haya, dudo muchísimo que permita pagar las pensiones públicas».
«El gran problema es que la gente que tiene 55, 56 o 57 años te dice que está harta de trabajar y quiere jubilarse y yo les digo que quiero medir 1,90, ser rubio, tener ojos azules y volver a tener 20 años. No es posible», ha ironizado el experto.
Más allá del debate sobre la jubilación, el economista también ha analizado un cambio cultural entre las generaciones más jóvenes, que priorizan tener tiempo libre frente a la estabilidad laboral. Según ha relatado, muchas empresas detectan que los candidatos preguntan antes por el teletrabajo o por las tardes libres que por un plan de carrera a largo plazo.
Bernardos ha atribuido parte de este cambio a un exceso de protección por parte de las familias y ha advertido de las consecuencias económicas: un gasto impulsivo, dependencia de los padres y menor independencia financiera. Todo ello en un escenario en el que la «hucha de las pensiones» apenas cuenta con recursos suficientes para cubrir una mensualidad del gasto actual.
