Publicado: agosto 30, 2025, 12:23 am
Diez generaciones después de su estreno, la familia Pixel ha alcanzado un grado de madurez que se nota en cada detalle. El Google Pixel 10 Pro no llega para reinventar nada, sino para confirmar que Google ya sabe hacer teléfonos de primera división y que la inteligencia artificial, lejos de ser un adorno, puede convertirse en el eje real de la experiencia.
El sector vive un momento particular: Apple refuerza su ecosistema con mejoras puntuales, Samsung lleva la fotografía móvil a extremos cada vez más ambiciosos y fabricantes chinos como vivo, realme, HONOR o Xiaomi apuestan por baterías gigantescas y carga ultrarrápida (sin dejar de lado las cámaras, claro).
Google, en cambio, ha elegido otro camino: un móvil compacto, muy manejable y con un equilibrio general sobresaliente que brilla especialmente en la integración de Gemini, su IA de cabecera.
Tras varios días de uso intensivo, puedo resumirlo así: es el Pixel más redondo hasta la fecha, un dispositivo que no deslumbra con cifras exageradas, pero que ofrece una experiencia sólida, fluida y muy bien pensada.
Diseño: compacto, premium y sin estridencias
El Pixel 10 Pro apuesta por un diseño sobrio, elegante y compacto. Su tamaño de 6,3 pulgadas lo convierte en un móvil ideal para quienes, como yo, están cansados de los dispositivos cada vez más grandes. Con una sola mano se maneja sin esfuerzo: se llega de arriba a abajo sin malabares y cabe en cualquier bolsillo.
Google mantiene la ya icónica Camera Bar, esa banda que cruza todo el ancho trasero y que integra el módulo fotográfico. No es solo estética: también ayuda a identificar de un vistazo a cualquier Pixel y, según dijo la propia compañía, está inspirada en la barra de búsqueda de Google (Search Bar).
En mano transmite solidez. El cuerpo está construido en aluminio, con vidrio Gorilla Glass Victus 2 tanto delante como detrás. La trasera en mate sedoso repele huellas, es muy agradable al tacto y aporta esa sensación de producto premium que se le exige a un gama alta de más de mil euros. En mis pruebas, lo he llevado sin funda y no ha sufrido arañazos ni marcas.
El peso, unos 207 gramos, lo sitúa en un punto muy equilibrado entre ligereza y robustez. Sí, la cámara sobresale y al dejarlo sobre la mesa sin funda el teléfono se balancea un poco, pero es un mal menor que casi todos los gama alta comparten.
En colores, Google ofrece opciones discretas y elegantes: Obsidiana (gris oscuro casi negro), Porcelana (blanco roto), Piedra lunar (gris claro) y un Jade verde que es el más llamativo de la gama. Ninguno apuesta por tonos chillones: la línea Pro va a lo seguro y a lo elegante.
Personalmente, es un diseño que me gusta. Es cierto que, como ocurre con Apple o con Samsung, no existen apenas cambios en la construcción y la estética, más allá del color de turno que cada año suelen sacar para diferenciarse. A riesgo de repetirme, voy a decir lo mismo que opino de todos los productos tecnológicos que pruebo: si algo funciona, no lo toques. Y es así. Google ha encontrado su lugar, su aspecto identificativo, y no tendría mucho sentido modificarlo por completo.
Pantalla: Super Actua, brillo extremo y tamaño perfecto
La pantalla es uno de los puntos fuertes de este teléfono. Hablamos de un panel Super Actua OLED de 6,3 pulgadas, con brillo máximo de 3.300 nits y tasa de refresco adaptativa entre 1 y 120 Hz.
En exteriores, incluso bajo luz solar directa, la visibilidad es excelente. Y en interiores, los colores se muestran equilibrados, con gran contraste y sin sobresaturaciones. El tacto es inmediato, con una respuesta que transmite fluidez total en cada gesto. Navegar por apps como redes sociales o incluso la galería de fotos es una delicia.
El panel está protegido con Gorilla Glass Victus 2, que en mi experiencia se ha comportado muy bien contra golpes leves y arañazos. Añade además funciones prácticas como el always on display y un modo salvapantallas durante la carga que lo convierte en un reloj de mesilla.
Un detalle técnico: la frecuencia PWM de la pantalla no es de las más altas del mercado. En este terreno, HONOR es uno de los reyes. Lo que significa esto es que para usuarios muy sensibles puede provocar fatiga visual tras largas horas de uso. Google lo compensa con un ajuste que llama ‘Brillo para ojos sensibles’, el cual ayuda a mitigar ese efecto. No es un gran problema, pero sí un matiz a tener en cuenta.
Finalmente, hablemos de tamaño. Con 6,3 pulgadas se coloca en una categoría cada vez menos habitual: móviles compactos y cómodos que no sacrifican calidad de pantalla.
Rendimiento: Tensor G5 se mantiene en la lucha
El corazón del Pixel 10 Pro es el Tensor G5, el procesador propio de Google fabricado en 3 nm, acompañado de 16 GB de RAM. Sobre el papel no presume de ser el chip más potente del mercado, ni tampoco lo dejan ni siquiera en el podio los benchmarks habituales, pero en el uso real sorprende: la experiencia es de suavidad y velocidad absolutas.
Las aplicaciones se abren de inmediato, el multitarea funciona sin tirones, y la respuesta táctil es casi instantánea. He hecho sesiones de fotografía intensiva bajo el sol, con edición posterior y varias apps abiertas, sin notar sobrecalentamiento.
Ese extra de RAM se nota en la multitarea: puedes cambiar de una aplicación a otra sin que el sistema cierre procesos. El rendimiento está a la altura de los mejores y, lo más interesante, es que está optimizado para ejecutar IA en el propio dispositivo, ya que integra Gemini Nano (Gemini Nano es la versión de Gemini pensada para funcionar sin internet, directamente en tu Pixel 10 Pro).
En biometría, el Pro estrena un lector de huella ultrasónico bajo pantalla. Es rápido, cómodo y muy sensible, basta con un toque ligero en la posición natural del pulgar. El desbloqueo facial también funciona con agilidad, incluso en entornos de poca luz, y sirve para pagos y aplicaciones bancarias.
Software: Android 16 y 7 años de soporte
El Pixel 10 Pro llega con Android 16 y la capa Material 3 Expressive, con animaciones más fluidas, tipografías expresivas y una interfaz aún más personalizable.
El compromiso de 7 años de actualizaciones (sistema, seguridad y nuevas funciones Pixel) coloca a Google al nivel de Samsung y HONOR y por encima de casi cualquier otro fabricante Android. En la práctica, no sabemos cuántos usuarios seguirán usando este móvil dentro de siete años, pero el compromiso de soporte es un argumento de peso para quien busque durabilidad.
La experiencia de Android en un Pixel sigue siendo la más fluida, limpia y centrada en el usuario. Incluso viniendo de iPhone, la transición es sencilla: todo resulta intuitivo y directo.
Inteligencia Artificial: por fin integrada y útil
La gran apuesta de este Pixel es la IA integrada con Gemini. Los modelos Pro incluyen un año de Google AI Pro, con acceso a los modelos más avanzados de Gemini, Deep Research y Veo 3 Fast.
En el uso diario se nota en varias capas:
- Gemini Live permite conversaciones en tiempo real con el asistente, incluso compartiendo cámara o pantalla para recibir indicaciones con superposiciones.
- Voice Translate traduce llamadas en directo, manteniendo tu propia voz, con todo procesado en el móvil.
- Recorder puede transcribir audios y hasta generar música a partir de tus grabaciones.
- Magic Cue sugiere información durante llamadas, reuniones o al escribir un correo.
En fotografía, la IA multiplica las opciones:
- Camera Coach ayuda a encuadrar mejor.
- Auto Best Take elige la mejor cara en una foto de grupo.
- Add Me te añade a una foto aunque seas el fotógrafo.
- El nuevo Zoom con Resolución Pro (hasta 100x) se apoya en modelos generativos para reconstruir detalles.
Lo importante aquí es que no son funciones ‘de laboratorio’. Si hay un teléfono que ha decidido apostar todo por la IA, ese es el Pixel 10 Pro. La integración con Gemini es total y se nota en cada rincón del sistema. A diferencia de otros fabricantes que muestran demos llamativas que luego casi nadie usa, aquí las funciones son reales y útiles para el día a día.
No hablamos de ‘virguerías’ técnicas que quedan bien en una presentación, sino de cosas que cualquier usuario normal puede aprovechar: editar una foto con un toque, que el propio móvil te sugiera cómo mejorar una imagen, que traduzca en directo una llamada manteniendo tu voz o que la grabadora te transcriba al vuelo lo que dictas.
Sí, hay curiosidades más experimentales, como crear música a partir de tus grabaciones, que probablemente pocos usarán, pero lo importante es que el grueso de la IA del Pixel sirve de verdad. Y conforme vas utilizando el teléfono, te das cuenta de hasta qué punto estas funciones se van integrando en tu rutina sin que tengas que forzarlo.
También he probado el nuevo zoom 100x, que se apoya en IA para reconstruir detalles. En paisajes y objetos estáticos sorprende, pero con personas o animales los resultados no convencen: quedan artificiales, con efecto ‘pintado’. Aun así, es un ejemplo de cómo Google está empujando la IA hacia la fotografía… aunque haya margen de mejora.
No obstante, en general, creo que la compañía ha conseguido que la IA del móvil no sea un extra, sino un elemento central de la experiencia. Y eso es algo que marca la diferencia, especialmente en un momento tan delicado sobre la integración de la inteligencia artificial, debido sobre todo a las dificultades que está teniendo Apple en este terreno.
Cámaras: versatilidad con reservas en el zoom extremo
Con los Pixel siempre esperamos mucho de las cámaras, y en el 10 Pro la experiencia no me ha decepcionado. He estado haciendo fotos estos días en diferentes situaciones y la sensación general es la de un sistema muy fiable: sabes que disparas y que la foto va a salir bien, sin necesidad de ajustar mil parámetros.
El sensor principal de 50 MP cumple de maravilla. Es rápido, enfoca bien y ofrece imágenes muy fieles a lo que vemos a simple vista. Incluso en interiores con poca luz o en modo noche, los resultados me han parecido muy buenos, con un nivel de detalle y de iluminación más que correcto. No es la cámara más espectacular del mercado, pero sí una de las más consistentes.
El gran angular de 48 MP ha sido una sorpresa positiva. No distorsiona los bordes y el campo de visión extra resulta muy útil en fotos de paisajes o interiores. Además, como incluye modo macro, me ha permitido acercarme a objetos pequeños con buen nivel de detalle sin tener que recurrir a otra lente.
El telefoto de 48 MP es, quizá, el más controvertido. Por un lado, se agradece tener un zoom más ambicioso y es capaz de sacar tomas interesantes a larga distancia, sobre todo con paisajes o edificios. Pero cuando lo usas con personas o animales, el resultado se siente forzado, con un procesado que a veces deja ese efecto como de pintura al óleo. Y en condiciones de poca luz directamente pierde bastante calidad. Aun así, para mí es mejor tenerlo que no tenerlo: te da posibilidades creativas que de otro modo no tendrías.
La cámara frontal de 42 MP también me ha dejado muy satisfecha. Los selfies salen nítidos, con buen brillo y un modo retrato que, salvo en situaciones con mala luz, recorta muy bien. Es una de esas cámaras que te invitan a usarla porque sabes que no vas a tener que repetir veinte veces la foto.
Y como siempre en los Pixel, la IA suma un plus: puedes combinar varias caras para quedarte con la mejor expresión de cada uno, aparecer en una foto aunque la hayas hecho tú, o dejar que el teléfono te sugiera cómo encuadrar mejor. Son funciones que no solo están ahí como curiosidad, sino que realmente te ayudan a obtener mejores fotos sin complicarte.
Batería y carga: suficiente para un día, con carga magnética como novedad
La batería es de 4.870 mAh. En teoría, Google promete más de 30 horas de uso; en la práctica, con mi uso intensivo (trabajo, fotos, IA), me ha dado una jornada completa con necesidad de carga por la mañana siguiente. Con uso moderado, es factible día y medio.
En carga, tenemos 30 W por cable (algo justos para los estándares actuales, donde los rivales ya suben de 60 a 100 W) y la gran novedad: carga inalámbrica magnética Pixelsnap a 15 W, compatible con accesorios Qi2. Es cómoda y estable: el móvil se acopla con imanes y se carga sin riesgo de mal contacto. El Pro XL llega a 25 W en inalámbrica, pero este Pro se queda en 15 W.
Los tiempos reales: en hora y media larga, el teléfono llega al 100%; en media hora puedes obtener alrededor de la mitad de la carga. No es lo más rápido, pero sí suficientemente cómodo para el día a día.
Precio y disponibilidad
El Pixel 10 Pro se puede comprar desde 1.099 euros en España en sus cuatro colores disponibles: Obsidiana, Porcelana, Piedra lunar y Jade. Los compradores del Pro reciben además un año gratuito de Google AI Pro.
Resumen
Después de varios días con el Google Pixel 10 Pro, me queda claro que es un móvil que no busca deslumbrar con cifras imposibles, sino convencer en el uso real. Y ahí lo consigue. Es un teléfono compacto, cómodo en mano, con un diseño premium que transmite calidad desde el primer momento y una pantalla que se disfruta tanto en exteriores a pleno sol como en interiores.
El rendimiento ha sido una de las cosas que más me han sorprendido: el Tensor G5 no es el chip más ruidoso del mercado en términos de marketing, pero en la práctica ofrece una experiencia superfluida, sin lags ni calentamientos, incluso cuando lo exprimes con multitarea, cámara y funciones de IA. Y esa fluidez se nota en cada detalle, desde desbloquear el teléfono hasta editar una foto.
La parte de la IA me parece clave: Google ha logrado integrar funciones que sí usamos en el día a día, no trucos para la galería. Traducir llamadas, editar imágenes con un toque, transcribir audios o mejorar una foto de grupo son cosas que cualquiera puede necesitar en algún momento. Me parece un paso adelante importante frente a Apple, que todavía no ha dado el salto de integrar IA en el iPhone. Y en ese sentido, este Pixel marca la diferencia.
En cámaras, el Pixel 10 Pro cumple con lo que esperas de esta gama: el sensor principal es fiable y consistente, el gran angular amplía posibilidades y el telefoto, aunque todavía tenga margen de mejora en zoom extremo o con poca luz, aporta un plus creativo. No es el sistema más espectacular del mercado, pero sí uno de los más equilibrados y fáciles de aprovechar.
La batería me ha dado para un día completo con mi uso intenso, y con un uso moderado puede llegar al día y medio. No es la más duradera frente a rivales con 6.000 o 7.000 mAh, pero tampoco me ha dejado tirada. La novedad de la carga magnética Pixelsnap me parece muy práctica: enganchar el móvil y olvidarte de cables es algo que, una vez lo pruebas, cuesta dejar atrás. Eso sí, la carga rápida de 30 W se queda algo corta frente a la competencia, y aquí Google podría haber sido más ambiciosa.
En definitiva, el Pixel 10 Pro es un móvil que transmite madurez. Se nota que Google lleva diez generaciones afinando esta fórmula y que ya no se trata de experimentar, sino de ofrecer un producto redondo. No es perfecto —¿cuál lo es?—, pero como conjunto es de lo más equilibrado que puedes comprar en 2025.
Si buscas un móvil compacto, con una pantalla brillante, cámaras versátiles, software limpio y una IA que aporta valor real, el Pixel 10 Pro es una apuesta segura. Eso sí: prepara el bolsillo, porque si quieres gama alta tendrás que pagar por ella.