Publicado: abril 13, 2026, 5:41 pm
Ferran Torres dijo después de meterle dos goles al Espanyol el pasado sábado que él siempre está enfocado en él y que hay mucho ruido externo a su alrededor, casi siempre para lo malo. ¿En qué quedamos? ¿Está a lo suyo o está a lo que se dice de él? Resulta bastante sorprendente que un jugador que llevaba un gol en los últimos doce partidos del campeonato, celebrara el primer tanto del derbi con un gesto que expresaba claramente un «mientras vosotros habláis, yo me río». Parecía tener más preparada la venganza y su mensaje que el propio gol. La liturgia máxima del ego se situaba una vez más por delante de cualquier objetivo colectivo. Ferran es un buen delantero, hizo una gran primera parte del campeonato. Todos lo dijimos. Nunca salió entonces en la tele para dar las gracias por las buenas crónicas que se escribían sobre él. No se le recuerda un gesto de agradecimiento en una celebración hacia alguien que relatara lo magnífico que era Ferran y como le había levantado el sitio a Lewandowski. Los jugadores no tienen ninguna obligación de hacerlo, pero si pasas facturas en las malas estaría bien que de vez en cuando fueras justo en las buenas. Ferrán dijo en esa misma entrevista postpartido que, cuando él marca, a los críticos «les jode». Es evidente que ahí hay mucho mar de fondo. Que su entorno no debe haber ayudado demasiado, que la contaminación quizá la tenga más cerca de lo que él piensa. Por mucho que vaya a divertirse con las hormigas a la tele, Ferran no es un jugador carismático, ni un líder, ni el goleador con el que sueñan los mejores equipos. Ferran es un buen futbolista que juega contra el mundo, contra los memes, contra las redes, contra la prensa y contra su propia cabeza. Son demasiados enemigos para alguien que se cree demasiadas veces el centro de todo. Si no hay sorpresa, Ferran estará en el Mundial. Lo merece. Ojalá que con sus goles seamos campeones, que nos ayude a conseguir la segunda estrella. Lo que venga después, sus gestos, sus palabras y sus facturitas son un problema que no nos amargará el verano. Seremos capaces de seguir con nuestras vidas después de ser ajusticiados. Y sin que nos joda.
