Publicado: mayo 6, 2026, 10:21 am
Un día de San Isidro ya muy lejano muchos colchoneros perdieron la fe. No en su club: esa es indestructible. Tampoco en la religión de sus mayores, única liberadora, como señaló Chesterton, que en una iglesia católica escuchó el sermón y se convirtió: «Si esta no fuera la religión verdadera, no hubiera resistido veinte siglos con predicadores tan imbéciles». Perdieron la fe en su santo patrón, que en su festividad no fue capaz de echar una mano precisamente al equipo que lleva en su escudo el de Madrid. Bastaba el milagrito de que el árbitro hubiera pitado el final unos segundos antes del empate teutón . Pese a ello, el aficionado del Atleti sigue acudiendo regularmente a su Pradera, comiendo sus rosquillas y bebiendo de su agua milagrosa. Quien esto escribe no tiene demasiada fe en el sistema de juego empleado por Diego Pablo Simeone. En Londres, la alineación inicial y el planteamiento del primer tiempo fueron buenos. No así el del segundo, en el que no acertó en los cambios y el equipo no dio en ningún momento la sensación de poder remontar la eliminatoria. El Cholo pretende la victoria defendiendo, no atacando. Ningún otro equipo grande lo hace hoy así. A pesar de contar con delanteros de primerísimo nivel mundial solo busca decididamente la portería contraria cuando el equipo va por detrás en el marcador, no cuando está empatado; y si el equipo se adelanta, lo atrinchera en su área, cediendo la pelota al adversario. Salvo honrosas excepciones, eso lo hace no solo ante rivales en teoría superiores, sino ante cualquier equipo, al que concede la iniciativa del juego. Cuántas veces habremos visto finales agónicos ante clubes de la parte baja de la tabla. Como con este sistema le ha ido muy bien y ha ganado títulos (aunque el Atleti lleve ya años ayuno de ellos) el míster argentino no va a cambiar de estilo. Si Apollo quiere de verdad que el club se sitúe definitivamente en la élite mundial (es decir, que esté siempre entre los favoritos para ganar todas las competiciones y que se lleve de una vez la Orejona) tiene necesariamente que apostar por un entrenador más ambicioso. Y por supuesto despidiendo al Cholo con todos los honores, con una estatua en el estadio y el agradecimiento por todos los logros obtenidos.
