Publicado: noviembre 29, 2025, 4:30 am
La tensión entre Estados Unidos y Venezuela sigue escalando. Sobre todo tras la designación del Cártel de los Soles como grupo terrorista, la emisión de la alerta que obligó a las aerolíneas a cancelar sus vuelos con el país sudamericano y las últimas declaraciones del presidente de EEUU, Donald Trump, que avisó de que las Fuerzas Armadas «empezarán muy pronto» a detener a los narcos en tierra. Para los analistas entrevistados por 20minutos, la magnitud del despliegue militar de EEUU en el Caribe ya no se correspondería con una mera operación contra el narcotráfico y todo apunta a que Washington busca un cambio de régimen en Venezuela. «Si se busca atacar al narcotráfico, lo más sensato hubiera sido comenzar siguiendo la ruta del dinero. Si se le quita el oxígeno a los narcotraficantes se les hace más daño que hundiendo 20 lanchas», dice Carlos Malamud, investigador principal para América Latina del Real Instituto Elcano.
«Es una forma de ejercer fuerza sin realmente utilizarla, muy propio de lo que sucedía en la Guerra Fría», explica Armando Jiménez San Vicente, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Francisco de Vitoria, quien considera que seguramente ya hay un plan de acción activado y una intervención directa de la CIA en Venezuela que cuenta con importantes recursos económicos y políticos. «Destruir lanchas con droga, presionar al régimen hasta el punto de que ceda el poder o de que se genere una insurrección interna es parte de una estrategia geopolítica y militar. Es igual que con las armas nucleares. Tú las tienes ahí, amenazas, lanzas misiles con esas capacidades sin la ojiva y mandas el mensaje de lo que puedes hacer«, sostiene el también consultor internacional.
«Los portaaviones siempre se despliegan como una medida de presión política», afirma por su parte Juan Rodríguez Garat, almirante retirado de la Armada española. Aunque advierte de que esta medida no le permite a EEUU llevar a cabo acciones intensas en tierra. «EEUU no puede invadir Venezuela con lo que tiene, pero sí que puede llevar a cabo ataques aéreos localizados en algunos puntos en tierra si Trump diera la orden», continúa Rodríguez Garat antes de afirmar que no se trata de un despliegue masivo. «Para EEUU es un despliegue rutinario, como el que hay en cerca de Corea, y no creo que sea suficiente para forzar la dimisión de Maduro».
De acuerdo con el almirante retirado, las capacidades que tiene EEUU en la zona [un portaviones, los destructores de escolta y un submarino con misiles Tomahawk] probablemente le permitirían atacar unos 100 blancos en los primeros días de una acción coordinada. «Ningún régimen se va a poner de rodillas por 100 ataques aéreos. Además, el problema es que una vez se han atacado los blancos importantes ya no quedan elementos para proseguir con la campaña», asegura Rodríguez Garat antes de recordar que así sucedió con Israel e Irán. «Al cabo de doce días de campaña, lo único que quedaba era bombardear comisarías porque ya no había blancos militares de interés», recuerda y afirma que si el líder supremo Alí Jamenei sobrevivió a los ataques israelíes lo mismo podría ocurrir con Maduro.
Las opciones de Washington
¿Pero de qué manera EEUU podría forzar el cambio de régimen? Según Malamud, podrían producirse ataques aeronavales contra objetivos concretos venezolanos o del narcotráfico o acciones desestabilizadoras por parte de la CIA y otros servicios de inteligencia. También cabría la posibilidad de un atentado directo o el secuestro de Maduro y de la cúpula dirigente del país por parte de EEUU. De acuerdo con el analista, la opción que resulta «absolutamente improbable» es que haya una invasión terrestre y una ocupación militar en el país. Sin embargo, el también catedrático de Historia de América de la UNED insiste en que lo que debería primar en la toma de decisiones de EEUU es «el día después».
«¿Quién va a reemplazar a Maduro? ¿Quién va a garantizar el orden? ¿Va a movilizar EEUU los 150.000-250.000 efectivos necesarios para estabilizar Venezuela? ¿Va a afrontar los gastos de billones de dólares necesarios para reconstruir un país devastado tras más de 25 años de chavismo?», se pregunta Malamud. «Mucha gente piensa que una operación dirigida desde el extranjero para acabar con un régimen puede tener éxito. En general, la historia demuestra todo lo contrario: terminan fracasando», dice el analista antes de recordar que las acciones de Trump también podrían desencadenar conflictos internos. «No descartaría una guerra civil o que Venezuela acelere su deriva hasta convertirse en un verdadero estado fallido», sentencia.
Frédéric Mertens, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Europea de Valencia, también cree que EEUU podría llevar a cabo operaciones secretas y bombardeos para intimidar a Maduro. Y, al igual que el resto de entrevistados, descarta ataques masivos como los de Afganistán, Vietnam o Irak. Además, destaca que también podría ocurrir un bloqueo económico y que Washington ya podría estar tratando de asfixiar económicamente a Maduro. Algo con lo que también están de acuerdo el resto de analistas.
De hecho, según informó Bloomberg, a mediados de noviembre un destructor estadounidense se posicionó en la ruta de un buque ruso sancionado por Europa que se dirigía a Venezuela. El barco transportaba un diluyente que se debe aplicar al petróleo venezolano —que es fangoso y sulfuroso— para facilitar su flujo a través de oleoductos. «Una reducción en las exportaciones de petróleo perjudicaría gravemente al régimen, ya que el petróleo es prácticamente su único producto de exportación», dijo a la citada agencia Mark Cancian, asesor principal de defensa del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales.
De acuerdo con Rodríguez Garat, el siguiente paso en una escalada lenta, si se llega a dar, podría ser bombardear centros en tierra «relacionados directamente» con el narcotráfico. Sin embargo, el almirante retirado insiste en que lo más probable es que Trump se siente a hablar con Maduro. De hecho, según el diario The New York Times, ambos ya habrían conversado por teléfono para acordar una posible reunión. Garat Rodríguez recuerda, además, que el mandatario estadounidense no está dispuesto a sacar a Maduro del poder invadiendo Venezuela. «Él tiene una base electoral que no es belicista a la que le ha prometido no meter al país en guerras«, manifiesta Rodríguez Garat.
Con respecto a la alerta que emitió hace una semana la Administración Federal de Aviación de EEUU (FAA, por sus siglas en inglés), Mertens considera se trata de una forma más para presionar. «La medida consiste en avisar que todo es posible y que puede haber un ataque aéreo», indica el profesor y agrega que, aunque no se produzca ningún ataque, el simple hecho que recomendar retirar los aviones del espacio aéreo venezolano «es hacer daño al régimen sin tener que apretar un botón para enviar un misil». Por su parte, Rodríguez Garat indica que, al estar sobre la mesa la opción de los ataques localizados, se puede pensar que uno de los blancos podrían ser los propios aeropuertos, que deben estar libres de civiles.
Los intereses de EEUU y el papel de los aliados de Maduro
A la hora de evaluar los intereses de EEUU en Venezuela, el almirante retirado de la Armada estima que hay que diferenciar entre los intereses de Trump y los de EEUU. «Una buena razón para intervenir en Venezuela es que Trump crea que eso le va a dar ventaja en las encuestas electorales. Eso es suficiente para que tome sus decisiones. Por encima de la geoestrategia están los intereses de los líderes, que toman las decisiones pensando más que nada en su propia posición de poder en Washington», considera Rodríguez Garat, que afirma que lo que le convendría al país sería llevarse mejor con sus vecinos.
Jiménez San Vicente destaca, por su parte, que «como nunca, ahora hay un grupo político que está verdaderamente en contra de permitir la subsistencia de regímenes dictatoriales o autoritarios en América Latina». Entre ellos, el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio. También están los intereses económicos. «La política de Trump no consiste en fomentar la transición energética, sino en aprovechar al máximo el petróleo«. A esto motivos se suman, según Malamud, los ya expresados públicamente por EEUU: el combate contra el narcotráfico y el mantener los abiertos los canales para la deportación de migrantes. Mertens añade uno más: el geopolítico, ya que a EEUU querría mantener su hegemonía regional frente a intrusiones de China y Rusia.
«Este es un juego de ajedrez», afirma Jiménez San Vicente con respecto al papel de Rusia y China en esta situación. «Se trata de no perder esa ficha que está ubicada estratégicamente cerca del rey. Obviamente, buscarán proteger ese puente pero no a cualquier precio. Llegadas las tensiones a cierto nivel, se negociará o se abandonará alguna posición de apoyo», sostiene. «Ninguno está en condiciones de enfrentarse a Trump de manera militar en un sitio tan lejano. Si se producen ataques norteamericanos, definitivamente se limitarán a expresar su condena, exactamente igual que ocurrió en Irán», sentencia el almirante retirado de la Armada.
En todo caso, lo que sí es una realidad es que la designación del Cartel de los Soles como organización terrorista —que según Estados Unidos estaría encabezado por Maduro— le da libertad de acción a Washington. «Le da toda la legitimidad de operar en territorios extranjeros y utilizar la fuerza. Y eso significa todo: desde operaciones internas del FBI y la CIA hasta el posible uso militar», sostiene Jiménez San Vicente. «Lo que ha hecho Trump es quitarse las ataduras de las manos y ahora queda en la decisión del propio presidente lo que va a hacer», zanja por su parte Rodríguez Garat.
