Publicado: junio 8, 2026, 11:30 am
Isabel Díaz Ayuso está completamente volcada con la visita del Papa León XIV a Madrid. Formó parte de las autoridades que lo recibieron en el aeropuerto de Barajas, junto a los Reyes Felipe VI y Letizia, el sábado. Posteriormente también acudió a la recepción que celebraron sus Majestades en el Palacio Real. El domingo no faltó a la misa que reunió en Cibeles a más de un millón de personas, ni al evento ‘Tejer redes con el mundo de la cultura, del arte, de la economía y del deporte’ que tuvo lugar por la tarde en el Movistar Arena. Este lunes, la política se ha trasladado hasta la sede de la Nunciatura para mantener un encuentro de carácter privado con León XIV. En todas sus apariciones, Ayuso ha cumplido a rajatabla con el protocolo. En esta última cita, se ha vestido de negro completamente, como ya hiciera hace una semana cuando acudió al Vaticano , donde fue recibida también por el Papa. La líder del PP madrileño ha lucido su atuendo más clásico de estos días: un vestido por debajo de la rodillo y una blazer . Se trata de un diseño ajustado a la silueta, sin mangas y con frunces en la parte superior, de ahí que haya optado por llevar encima una americana clásica, para cubrir los brazos. Completó el estilismo con medias negras, melena suelta y maquillaje natural. Durante estos días, la presidenta de la Comunidad de Madrid ha optado por la discreción, estilísticamente hablando. El sábado se decantó por un vestido y torera a juego en color azul marino. El domingo, para acudir a la misa, cumpliendo con el protocolo que había establecido el Vaticano, se decantó por un traje de pantalón en color azul celeste , de la firma Victoria. Por la tarde, en un acto más informal celebrado en el Movistar Arena con personalidades del mundo de la cultura, el arte, la economía y el deporte, Ayuso optó por un pantalón negro oversize y un top en color ocre con mangas acampanadas rematadas con botones. Este lunes, durante el que previsiblemente será su último encuentro con León XIV, que mañana ya parte para Barcelona, la política ha preferido llevar un estilismo más clásico.
