Publicado: junio 9, 2026, 9:30 am
Iker Casillas fue ingresado de urgencia en 2019 en el CUF Porto Hospital tras sufrir un «infarto agudo de miocardio» durante el entrenamiento con su equipo entonces, el Oporto. Según el comunicado que lanzó en ese momento la entidad portuguesa, el exguardameta del Real Madrid estaba «bien, estable y con el problema resuelto».
El médico del Oporto, Nelson Pulga, señaló que Casillas iba a estar «perfectamente recuperado», pero Iker asegura que ese infarto, del que han pasado siete años, le dejó secuelas bastante importantes, como no poder moverse como antes. Por todo ello, exige a la entidad el pago de 3,7 millones de euros.
Iker explicó en el Juzgado Laboral de Oporto que su vida se vio terriblemente afectada por lo sucedido, tanto que aún sufre secuelas importantes, como que ya no puede correr más de 20 o 50 metros.
Según el diario Público, Casillas habló del largo proceso de recuperación que tuvo que afrontar tras ese susto: sólo después de siete meses pudo empezar a recuperar el control de su vida. Los primeros días fueron de reposo absoluto, pasó a dar caminatas lentas con mínimo esfuerzo y terminó dependiente de una larga lista de medicamentos diarios para reducir el riesgo de futuras complicaciones de salud.
Esa batalla legal comenzó en octubre de 2021, después de que la compañía de seguros Fidelidade y el FC Porto creyesen que no existe ninguna prueba de que el esfuerzo físico durante el entrenamiento en Olival fuera la causa directa del problema cardíaco que puso fin a la carrera del jugador, exportero del Real Madrid.
Casillas, que entonces estaba casado con Sara Carbonero, dice que todo empezó como «un día normal» hasta que llegó el entrenamiento: dejó a sus hijos en la escuela, se fue a entrenar, desayunó e hizo un poco de gimnasio.
Pero a las 11 de la mañana, tras 30 minutos de ejercicio, sintió una fuerte presión en el pecho que le obligó a parar. «No pude continuar entrenando y tuve que tumbarme«, explicó en el juzgado. El doctor del Porto, Nelson Puga, acudió a socorrerle y luego le acompaño en el traslado a la unidad hospitalaria CUF de Oporto: «Tenía miedo, me costaba respirar», recordó. El fisioterapeuta del club lo trasladó en carrito de golf a los vestuarios antes de ser llevado al Hospital CUF.
El citado medio explica que la aseguradora Fidelidade ya ha transferido 1,5 millones de euros al deportista, la cantidad máxima anual por accidentes laborales, mientras que el FC Porto ha abonado más de 1 millón de euros en salarios durante el periodo de inactividad, por lo que ambas entidades se niegan a asumir más obligaciones financieras.
Casillas reclama el derecho a percibir la prestación por Incapacidad Total Permanente para el Trabajo Habitual (IPATH), que asciende a 2,5 millones de euros, equivalente al 70% de la remuneración que debería haber percibido hasta el 30 de junio de 2021, fecha en la que finalizó su relación contractual con el FC Porto.
