Publicado: junio 9, 2026, 1:00 pm
La ansiedad es uno de los trastornos más comunes en España y una sociedad repleta de estímulos no está ayudando a gestionarla. Y, esto, para la psicóloga Begoña del Campo, es el verdadero problema, pues es, entre otros motivos, el motivo por el que el mecanismo de la ansiedad ha dejado de ser adaptativo para mantenerse activado de forma constante. «El estilo de vida actual favorece precisamente eso: vivimos en un entorno de estimulación continua, donde la atención está fragmentada, la comparación es constante y la sensación de urgencia se ha normalizado», explica a 20bien.
El acceso a la información, la navegación a través de las redes sociales, trabajos cada vez más exigentes y la rutina del día a día están provocando lo que la experta denomina ‘ansiedad silenciosa’, un trastorno que encuentra en la salud mental de las personas un lugar en el que pasar desapercibida, pero provocando signos de alerta y vigilancia constante que se traducen en síntomas, entre los que se cuela la sensación de ausencia de descanso y de agotamiento mental.
¿Estamos forzando al cerebro a funcionar en un modo para el que no está diseñado?
«El volumen de estímulos es alto», advierte la psicóloga, sin embargo, explica que el cerebro se adapta. En este sentido, el problema ya no solo es la hiperestimulación sino la combinación de estos dos factores. «Cuando el cerebro se expone de forma constante a la hiperestimulación, aprende ese estado como referencia, se recalibra, y lo que antes era un nivel alto de activación pasa a ser lo normal; en ese punto, cuando intentas parar, aparece incomodidad, como si el silencio generara inquietud, como si faltara algo. No es que el cerebro no pueda descansar, es que ha desaprendido cómo hacerlo«, cuenta a 20bien.
Siguiendo este contexto, la pregunta para la experta era casi una oblación. ¿Estamos forzando al cerebro a funcionar en un modo para el que no está diseñado? Su respuesta ha sido un rotundo «sí». La experta explica que el cerebro humano necesita ciclos, como la activación y la recuperación o la atención y la desconexión, pues solo así significa que está funcionando de forma eficiente.
Sin embargo, «hoy vivimos en una activación sostenida, sin pausas reales, donde incluso los momentos que llamamos descanso están llenos de estímulos; esto tiene consecuencias claras: disminuye la capacidad de concentración, aumenta la irritabilidad y aparece una sensación constante de saturación«, añade.
Esto explicaría así aquella sensación de muchas personas que dicen no descansar incluso cuando paran. Para la psicóloga ese es el momento en el que se toma consciencia de que se vive en un plano de activación sostenido y por tanto, de pérdida de concentración, lo que provoca que se salte de estímulo a estímulo, sin conseguir reducir la activación del sistema nervioso. En este sentido, «no es que el cerebro falle, es que lo estamos utilizando fuera de sus condiciones óptimas», alerta la psicóloga.
¿Y cómo se frena este exceso de activación?
Cambiar aquello que el cerebro ha aprendido o a lo que se ha adaptado no es fácil ni se consigue con un solo gesto puntual, advierte Begoña del Campo. Sin embargo, la experta asegura a 20bien que, aunque «no hay un tiempo exacto porque depende del nivel de cronificación, sí hay una condición clara: necesita experiencias repetidas de calma para recalibrarse«. Toca por tanto cambiar el cerebro por repetición.
En este sentido, la neuropsicología de la que especialista Del Campo, recomienda estrategias con eficacia como el entrenamiento cerebral «reduciendo estímulos de forma consciente, entrenando la atención a través de prácticas como la respiración o la meditación y trabajando los patrones automáticos de pensamiento», nos cuenta. La experta explica que la reprogramación del cerebro es posible, ya que tiene la capacidad de interpretar lo que ocurre y esto, por tanto, es algo que se puede entrenar. «Podemos ensayar nuevas formas de pensar, de sentir y de reaccionar, y eso modifica la experiencia que tenemos de la realidad», concluye.
