Publicado: junio 9, 2026, 12:00 am
En España, más de la mitad de la población vive con sobrepeso u obesidad. La obesidad es una enfermedad crónica, compleja y multifactorial provocada por el exceso de grasa corporal. No se trata solo de una cuestión estética, es sobre todo un factor de riesgo médico para la salud, ya que está asociada a enfermedades cardiovasculares, diabetes, hipertensión y distintos tipos de cáncer.
Su origen es el resultado de la combinación de factores genéticos, hormonales, metabólicos y ambientales, a los que se suman hábitos de vida como la alimentación o la falta de ejercicio, entre otros.
A medida que se cumplen años, el metabolismo tiende a ralentizarse y resulta más difícil perder esos kilos de más y mantenerse en el mismo peso. Esto se acentúa aún más en las mujeres durante la menopausia, debido a la disminución de estrógenos, el aumento relativo de andrógenos y a cambios en la distribución de la grasa corporal.
Riesgos de la obesidad en la menopausia
La menopausia trae consigo cambios hormonales que pueden favorecer la ganancia de peso. La grasa tiende a acumularse más en la zona abdominal, pasando de una distribución «en forma de pera» a otra más central, conocida como «en forma de manzana».
«Este aumento de perímetro abdominal es el principal factor de riesgo cardiovascular —el 34% de las pacientes con enfermedades cardiovasculares tienen obesidad—, favoreciendo la aparición del síndrome metabólico, de la diabetes y de hipertensión arterial», explica la doctora Carmen Pingarrón Santofimia, jefa de equipo de Ginecología y Obstetricia del Hospital Quirónsalud San José que acaba de celebrar su centenario.
Otro factor clave es la pérdida progresiva de masa muscular con la edad. El músculo es un tejido metabólicamente activo, por lo que su reducción implica un menor gasto energético en reposo. Si no se ajusta la alimentación ni se incrementa la actividad física, es más probable que se produzca un aumento de peso progresivo. Por eso, el estilo de vida juega un papel determinante en esta etapa.
«La obesidad también aumenta el riesgo tromboembólico (tromboembolismo pulmonar y tromboflebitis), por lo que en estas pacientes debemos ser cuidadosos al indicar la terapia hormonal si tienen sofocos. También aumentan los problemas de incontinencia urinaria, ya que el sobrepeso provoca mayor presión abdominal sobre la vejiga y sobre el suelo pélvico, sin olvidar que una mujer con obesidad tiene más riesgo de padecer cáncer de mama, de endometrio o de ovarios», añade la doctora.
Cómo controlar el aumento de peso
Aunque durante esta etapa el metabolismo se ralentiza y la masa muscular tiende a disminuir, esto no significa que el aumento de peso sea inevitable. Por eso, es importante adoptar hábitos saludables para mantener un peso adecuado y cuidar la salud general. La alimentación y la actividad física se vuelven herramientas fundamentales para mantener el equilibrio energético y la composición corporal.
Para evitar el aumento de peso, desde Quirónsalud apuntan una serie de medidas, como aumentar la actividad física. Según explica la doctora Pingarrón, el ejercicio aeróbico y el entrenamiento de fuerza ayudan a eliminar el exceso de peso, pues según se gana músculo el cuerpo puede quemar calorías de forma más eficaz, lo que hace más fácil mantener un peso saludable. Además, los nuevos fármacos que tenemos a disposición presentan muchas ventajas a la hora de perder peso con seguridad y minimizando riesgos.
Algunos consejos prácticos para evitar el aumento de peso en la menopausia:
- Una alimentación equilibrada: verduras, frutas, proteínas magras y cereales integrales, evitando excesos de azúcares y ultraprocesados.
- Ejercicio físico regular: combina entrenamiento de fuerza para mantener la masa muscular con actividad cardiovascular para favorecer el metabolismo y la salud cardiovascular.
- Cuidar las porciones y los horarios: comer de forma consciente y no saltarse comidas ayuda a controlar el apetito y a evitar picoteos innecesarios.
- Hidratación adecuada: beber suficiente agua favorece el metabolismo y la sensación de saciedad.
- Descanso y manejo del estrés: dormir bien y reducir la tensión diaria influye en la regulación del apetito y del peso.
Estos cambios, sostenidos en el tiempo, pueden marcar la diferencia y favorecer un envejecimiento saludable durante la menopausia y mejorar la salud cardiovascular, metabólica y emocional.
«La pérdida de peso en mujeres en la menopausia tiene muchos beneficios», recuerda la doctora. «Además de mejorar su imagen, lo que incrementa la autoestima, alivia los sofocos, favorece el descanso, mejora la apnea del sueño, la hipertensión arterial, la artrosis y la vida sexual y disminuye la mortalidad global por cáncer y enfermedades cardiovasculares que se producen por el exceso de peso y la obesidad».
Mejorar la calidad de vida
La obesidad no puede entenderse como un único problema, sino como una condición compleja en la que intervienen distintos factores y que tiene un impacto en la salud física, calidad de vida, bienestar emocional y funcionalidad diaria.
Cada persona presenta una combinación diferente de factores, por lo que su tratamiento debe ser individualizado, con una evaluación completa y un seguimiento continuado. No existe una única respuesta válida, requiere de una visión completa y multidisciplinar.
«La pérdida de peso en mujeres en la menopausia tiene muchos beneficios».
«La obesidad es una enfermedad crónica, de alta prevalencia que impacta sobre la calidad y la esperanza de vida de las pacientes y que puede impactar negativamente en su salud, por lo que obstetras y ginecólogos jugamos un papel fundamental en el abordaje de la obesidad en la mujer», concluye la doctora Carmen Pingarrón Santofimia, jefa de equipo de Ginecología y Obstetricia del Hospital Quirónsalud San José. Más allá de la balanza, el objetivo principal debe ser mejorar la calidad de vida, preservar la masa muscular y reducir el riesgo de enfermedades a largo plazo.
