Publicado: febrero 16, 2026, 6:18 pm
Con la final de la Copa del Rey muy complicada y sin liderato en Liga. El drama del Barça se trasladó del Metropolitano a Montilivi para dejar otra noche de pesadilla para el conjunto culé, que no pudo con un gran Girona y cayó derrotado, cediendo en la clasificación ante el Real Madrid.
Deseó el Barça hace unos días que le tragara la tierra cuando el Atleti le pasó por encima en Copa. Pero no hay tiempo para lamentos en el frenético mundo del fútbol. Y más cuando en tu siguiente cita te juegas el liderato. Nunca es un campo fácil Montilivi, pero a los de Flick se les hizo cuesta arriba este lunes.
Saltó el cuadro culé ansioso al campo. Cauto lo hizo el equipo de Míchel. Fue solo en los minutos iniciales, en los que midió la herida de su rival antes de lanzarse al cuello para intentar hundirle. Porque el Barça controló los primeros minutos, cuando el Girona se encerró con las líneas muy juntas, pero empezó a sufrir cuando los albirrojos saltaron a la presión y forzaron un partido de ida y vuelta en el que los dos perdonaron.
El primero en levantar de sus asientos a todos los presentes fue Lamine Yamal. Solo 6′ minutos necesitó la joven estrella blaugrana, que buscó clavar una rosca en el palo largo. Pero se fue desviado. Justo después empezaron las transiciones locales. Debió servir como aviso al Barça, que entonces dominó como acostumbra, pero no aprovechó sus oportunidades. El remate de Raphinha, que culminó una contra, se fue rozando el exterior de la red. Y la ‘picadita’ de Lamine se estrelló en las manos de Gazzanigga, que le ganó en el mano a mano.
No entraba el balón y se animaba el Girona. Entonces dio un paso atrás el Barça, en su intento de frenar a los de Michel a base de posesión. De poco le sirvió. Respondió el Barcelona: conexión entre Raphinha y Ferran en el área y disparo fuera del valenciano. Se mascaba la tensión. El ritmo cada vez subía más, sin respiro para nadie. A la media hora, Raphinha mandó un latigazo por encima del larguero. Y no se quedó quieto el Girona: otra transición y ocasión clara de Vanat, que se encontró con Joan García. Después fue Fermín. Luego, otra vez, Vanat.
Pero nada, no había manera de mover el luminoso y cada vez estaba más cerca el descanso. Entonces se vivieron los minutos más intensos: Tsygankov estuvo a un pelo de clavar una falta en la escuadra y Raphinha estrelló un latigazo en la madera. Pero el que tuvo la más clara fue Lamine Yamal, cuando Blind regaló un penalti. Pero el ’10’ eligió el peor momento para fallar su primer penalti como culé y el partido se fue al descanso con empate a cero.
Aún le quedaba vivir lo peor al Barça. Y sin previo aviso, porque se vio ganador cuando Cubarsí perforó la red con un cabezazo descomunal a la escuadra a la hora de partido. No sirvió de nada. En la jugada siguiente, la zaga culé se durmió y Lemar, solo en el área pequeña, hizo el empate a placer.
La tragedia empezó a mascarse cuando Joan García se convirtió en santo para salvar al Barça con hasta tres paradas de mérito. La cuarta no llegó y el Barça se hundió: Fran Beltrán puso el balón en la red, ajustado al palo izquierdo, y desató la euforia en Montilivi —y el enfado culé, que reclamó falta sobre Koundé en la acción previa— para dejar al equipo blaugrana sin liderato.
