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Ana Clavell, psicóloga: «Este es el motivo por el cual te quedas en relaciones que no te convienen»

Publicado: mayo 24, 2026, 11:27 am

Las relaciones que duelen rara vez comienzan como algo evidentemente destructivo. Muchas veces nacen desde la esperanza, la ilusión o incluso desde la sensación de «por fin alguien me necesita«. Pero hay vínculos que terminan convirtiéndose en espacios de desgaste emocional, donde una persona entrega constantemente amor, cuidado, comprensión y apoyo, mientras recibe ambigüedad, indiferencia o promesas vacías. Sobre esta realidad reflexiona la psicóloga Ana Clavell, quien plantea una idea incómoda pero profundamente reveladora: muchas personas permanecen en relaciones que no les convienen porque están actuando desde heridas emocionales no resueltas.

Según Clavell, existen personas que «no tienen nada que ofrecerte más que satisfacer tu necesidad de ser necesitada». Es decir, vínculos donde una de las partes encuentra estabilidad emocional en el hecho de ser rescatada, sostenida o salvada por la otra. En estos casos, la relación deja de ser recíproca y se convierte en una dinámica de dependencia emocional y sacrificio constante.

El pasado, pasado está

La psicóloga explica que muchas mujeres que quedan atrapadas en este tipo de relaciones crecieron en hogares emocionalmente inestables. Infancias marcadas por padres emocionalmente inmaduros, falta de afecto, inseguridad emocional o incluso experiencias de abuso generan heridas profundas que más tarde se reflejan en la vida afectiva adulta. «La niña pequeña que vive dentro de ti está llena de miedo y es el motivo por el que te quedas en relaciones que no te convienen«, afirma Clavell. Ese miedo impulsa a muchas personas a buscar amor a través de la utilidad: sentirse necesarias para garantizar que no serán abandonadas.

Desde esta perspectiva, la necesidad de «salvar» a la pareja no surge únicamente del amor, sino de una búsqueda inconsciente de reparación emocional. La persona intenta resolver en el presente aquello que no pudo sanar en el pasado: recibir el amor que faltó, sentirse vista, aceptada o suficiente. Por eso, relaciones con personas emocionalmente indisponibles o inmaduras pueden resultar tan difíciles de abandonar, incluso cuando generan sufrimiento.

Síntomas que nota el cuerpo

Uno de los aspectos más importantes del mensaje de Clavell es la relación entre las emociones y el cuerpo. La psicóloga señala que muchas mujeres atrapadas en dinámicas afectivas dañinas sufren síntomas físicos constantes: insomnio, migrañas, tensión mandibular, problemas digestivos o enfermedades autoinmunes. «El cuerpo habla lo que la boca calla«, sostiene. El organismo termina expresando aquello que la persona ha aprendido a silenciar: cansancio emocional, necesidad de límites y agotamiento por vivir permanentemente pendiente de los demás.

La autora también cuestiona una idea muy instalada socialmente: que ser «demasiado buena» en el amor siempre es positivo. Clavell afirma que mientras más complaciente, sacrificada y abnegada sea una persona, más vulnerable puede volverse frente a individuos que buscan recibir sin comprometerse realmente. Esto no significa que la bondad sea un defecto, sino que el amor sin límites puede transformarse en una forma de abandono hacia uno mismo.

En muchas relaciones desequilibradas, quien sostiene emocionalmente el vínculo termina justificando comportamientos dañinos: silencios, manipulación, falta de compromiso o promesas que nunca se cumplen. La esperanza de que la otra persona cambie mantiene viva la relación, aunque la realidad muestre constantemente lo contrario. Para Clavell, esto ocurre porque «la parte adulta y consciente entiende el daño, pero la «niña interior» sigue creyendo que poner límites equivale a perder amor«.

Cómo aprender a identificar patrones dañinos

Por ello, la psicóloga insiste en la importancia del trabajo emocional profundo. Sanar no implica únicamente recordar el pasado, sino dejar de vivir desde él. Significa aprender a identificar patrones, desarrollar autoestima y construir relaciones donde exista reciprocidad real. «Necesitas las herramientas para reprogramar esas historias que llevan años guardadas en tu cuerpo y en tu corazón», explica.

Otro concepto clave en sus declaraciones es que «el orden precede al amor, no al revés». Con esta frase, Clavell sugiere que una persona emocionalmente desordenada -llena de miedo, carencias y heridas no resueltas- puede vivir incluso el amor más sano como caos o amenaza. En cambio, cuando alguien aprende a priorizarse, poner límites y reconocer su valor, las relaciones dejan de sentirse como una lucha constante y comienzan a convertirse en espacios seguros.

El amor sano no tolera el dolor

El mensaje de Ana Clavell conecta con muchas mujeres porque pone palabras a experiencias comunes que durante años han sido romantizadas: sacrificarse por amor, soportarlo todo para no quedarse sola o creer que amar significa salvar a alguien. Sin embargo, sus reflexiones invitan a replantear esa idea. El amor sano no exige desaparecer para sostener al otro, ni obliga a tolerar el dolor como prueba de compromiso.

Tal como indica la psicóloga, quedarse en relaciones que no convienen no siempre es una decisión racional ni sencilla de cambiar. Detrás de ello suele haber historias de infancia, heridas emocionales y patrones profundamente arraigados. Reconocerlo no significa victimizarse, sino entender de dónde vienen ciertas conductas para poder transformarlas. Porque solo cuando una persona aprende a darse a sí misma el amor, la seguridad y el cuidado que buscaba afuera, puede empezar a construir vínculos más sanos, equilibrados y conscientes.

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