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El euro digital llegará tan tarde que tu banco ya usará monedas privadas «made in USA»

Publicado: mayo 24, 2026, 3:00 am

Cuando Trump volvió a la Casa Blanca, el mercado de stablecoins rondaba los 200.000 millones de dólares. Hoy ya supera los 250.000 millones y Washington ha decidido convertir ese crecimiento en política de Estado. La ley GENIUS no solo ordena el mundo cripto, sino que crea el primer gran marco federal para los dólares digitales privados.

El modelo estadounidense parte de la idea de que, en vez de lanzar un dólar digital emitido directamente por la Reserva Federal (Fed), Washington permite que empresas privadas emitan stablecoins como Tether, USD Coin o PayPal USD vinculadas al dólar, siempre que estén respaldadas por activos líquidos como efectivo, depósitos o deuda pública estadounidense a corto plazo. Eso convierte a las stablecoins en una nueva capa digital del dólar y, al mismo tiempo, en una posible fuente de demanda para las letras del Tesoro.

La ventaja de ese modelo es que no empieza de cero. Estos activos digitales respaldados por el dólar, ya existen, se usan y están entrando en la maquinaria de pagos antes de que muchos bancos centrales hayan terminado de diseñar su alternativa pública.

Visa ya liquida parte de sus operaciones con stablecoins en un piloto que alcanza un ritmo anualizado de 7.000 millones de dólares, un 50% más que el trimestre anterior, y que permite a emisores y compradores liquidar operaciones con monedas digitales en lugar de hacerlo solo por las vías bancarias tradicionales.

Mastercard también ha empezado a construir capacidades para pagos, remesas y desembolsos con stablecoins. Stripe fue más lejos y compró Bridge, una plataforma especializada en infraestructura para mover dinero con tokens.

Europa avanza por otro camino

El Banco Central Europeo (BCE) prepara un euro digital público, supervisado desde Fráncfort, pero sus pruebas piloto no llegarían hasta la segunda mitad de 2027 y una posible emisión no se espera antes de 2029, siempre que la regulación europea se apruebe en 2026.

Eso no significa que el modelo privado sea más seguro ni más estable, pero sí que llega antes al usuario. Para muchos consumidores, el cambio puede pasar casi desapercibido. Seguirán usando la misma aplicación del banco, viendo el mismo saldo y pagando igual que ahora. La diferencia es que, por detrás, el dinero podría empezar a moverse mediante stablecoins o euros digitales en vez de hacerlo solo a través de la infraestructura bancaria tradicional.

El BCE mira este proceso con cautela porque el mercado global de estos instrumentos está dominado por el dólar. Si estos instrumentos ganan peso en pagos, remesas o comercio digital, buena parte del nuevo dinero privado podría circular en dólares, incluso fuera de Estados Unidos. Europa teme que la digitalización de los pagos no refuerce al euro, sino que amplíe la presencia internacional del dólar.

El uso de stablecoins en dólares tiene además otra consecuencia. Sus emisores necesitan reservas para mantener la paridad con el dólar. Esas reservas suelen incluir efectivo, depósitos y letras del Tesoro estadounidense. Por eso, cuanto más crece el mercado, mayor puede ser la demanda de deuda pública americana a corto plazo.

El Banco de Pagos Internacionales calcula que los activos de los tokens de pago superaban los 270.000 millones de dólares a finales de 2025 y que sus tenencias de letras del Tesoro rondaban los 153.000 millones. Ese volumen ya coloca a las stablecoins dentro del debate sobre la financiación de la deuda estadounidense, no solo dentro del debate cripto.

Ahí está la parte menos visible del plan estadounidense. Las monedas digitales estables también pueden convertirse en una base adicional de compradores para la deuda a corto plazo de Estados Unidos. No sustituyen a la Fed ni a los grandes fondos de bonos, pero ayudan a crear una demanda estructural ligada al crecimiento del dinero digital privado.

La banca se cansa de esperar al BCE

El euro digital es una respuesta pública, pero no la única. También empiezan a desarrollarse stablecoins en euros impulsadas por bancos privados. Qivalis, una compañía con sede en Ámsterdam, ha reunido el respaldo de 37 bancos europeos de 15 países para lanzar una stablecoin en euros. Entre los nuevos participantes figuran entidades como ABN Amro, Banco Sabadell, Rabobank, Bankinter, Bank of Ireland, Handelsbanken y Nordea.

La diferencia es que ninguna de estos activos digitales en euros tiene todavía la escala, la liquidez y el uso global de las principales stablecoins vinculadas al dólar. Ese es el verdadero desfase. Estados Unidos ya tiene monedas que dominan el comercio digital.

Por eso el verdadero riesgo para Fráncfort no es que los ciudadanos rechacen el euro digital. Es que, cuando llegue, buena parte del uso práctico del dinero digital ya esté funcionando a través de las stablecoins “made in USA”.

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