Publicado: noviembre 29, 2025, 6:07 am
Tan enrarecidas están las relaciones diplomáticas entre Japón y China que aspectos cotidianos y aparentemente menos sensibles comienzan a verse afectados. El choque de los gobiernos de ambos países, cuyas relaciones se normalizaron en 1972, puede acabar con la presencia de pandas en los zoológicos niponés.
La tensión entre chinos y japoneses viene de lejos, pero este último capítulo tiene origen en las declaraciones de la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, sobre la situación en Taiwán. La jefa del Gobierno advirtió de que Tokio tomará medidas si Pekín despliega fuerzas militares en la isla del Pacífico, a lo que el Ejecutivo chino respondió calificando las declaraciones de amenaza de «intervención armada».
El enfrentamiento se ha extendido y ahora los japoneses podrían quedarse sin pandas chinos, según informa la agencia Kyodo. Los osos Xiao Xiao y Lei Lei son hijos de la osa Shin Shin y el oso Ri Ri. Los cachorros gemelos viven actualmente en el Jardín Zoológico de Ueno, en Tokio, el zoo más antiguo del país. Era casi seguro su regreso a China y el actual desencuentro diplomático no hace sino confirmarlo.
Pandas prestados: son propiedad china
El préstamo de los gemelos al zoo de Ueno vence en febrero, momento en el que los dos pandas deben ser repatriados a territorio chino tras cumplir su cuarto año de vida, como marca el protocolo. Según éste, China es propietaria de las crías nacidas de Ri Ri y Shin Shin. Si no se remedia lo de estos dos cachorros, o llegan otros, Japón se quedará sin ejemplares de este animal por primera vez desde 1972.
Ya pasó con Xiang Xiang, hermana mayor de los gemelos. El acuerdo de conservación estipulaba que esta osa panda, nacida en junio de 2017, sería enviada a China a la edad de 2 años. Sin embargo, su traslado se pospuso repetidamente debido a la pandemia de COVID-19 y otros factores, informa la agencia Jiji Press. Finalmente viajó a China en febrero de 2024, a la edad de 5 años y 8 meses.
Otras cuatro pandas que vivían en el complejo Adventure World de la localidad de Shirahama, en la prefectura de Wakayama, ya fueron devueltos el pasado mes de junio. Eran cuatro hembras, Rauhin, de 24 años, y sus hijas Yuihin, de 8, Saihin, de 6, y Fuhin, de 4. Regresaron a China después de que, ya entonces, Pekín rechazara extender el contrato de préstamo a las instalaciones.
La marcha de Xiao Xiao y Lei Lei puede suponer un revés simbólico para la diplomacia cultural entre Japón y China. «Los pandas son mensajeros de paz entre ambos países. Me preocupa que los esfuerzos para traerlos puedan verse frustrados debido al reciente problema», declaró el secretario general de la Asociación de Amistad Japón-China, Yukinori Yokomi.
El panda como herramienta diplomática
El asunto no es nuevo. China siempre ha considerado a sus pandas como un puente de amistad y cooperación, cuenta Efe. Su envío como herramienta diplomática con potencias extranjeras se remonta a décadas atrás.
En el caso de Japón se consolidó con la llegada de los primeros ejemplares en 1972 tras la normalización de relaciones entre ambos países. Desde 1994, el país ha recibido y criado a más de una veintena de ejemplares a través del proyecto de reproducción a largo plazo de Adventure World, en Shirahama, el primero de ese tipo fuera de China.
En este tiempo, los japoneses han visitado en masa los zoológicos para verlos y han participado multitudinariamente en las campañas para poner nombre a las crías recién nacidas. Con el tiempo, y la población nipona ha desarrollado un especial cariño por los panda, que en medio siglo se habían convertido en símbolo de la amistad entre China y Japón.
Los pandas en Japón, un gran negocio
En Japón, los osos panda chinos suponen una gran fuente de ingresos. Los gemelos Xiao Xiao y Lei Lei tuvieron un impacto económico en el zoo de Ueno de más de 30.000 millones de yenes (unos 166 millones de euros) en el primer año tras su presentación al público en 2021.
Adventure World está en Shirahama, que se presenta como la ‘ciudad de los panda’. Sus osos blanquinegros generaron unos ingresos estimados de unos 125.600 millones de yenes (unos 690 millones de euros) en las últimas tres décadas. Su marcha causará a la localidad unas pérdidas equivalentes al 40% de su presupuesto anual.
