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Así es la nueva vida retirada de Ana Blanco en Cantabria

Publicado: noviembre 29, 2025, 6:28 am

Tras toda una vida dedicada a la información, Ana Blanco se despidió de los espectadores a principios de este 2025. Había dicho adiós anteriormente al telediario de RTVE que durante tantos años había presentado, pero su verdadera despedida para los televidentes de la cadena pública fue tras su último programa de Informe Semanal en febrero. Desde entonces, un hermetismo total sobre su vida que, sin embargo, ha decidido romper en un enorme gesto de amistad: reaparecer en la presentación de uno de los compañeros con los que más tiempo pasó en plató, Jesús Álvarez, otro veterano como ella.

Solo así, explican desde Vanitatis, ha salido de su refugio en Cantabria, donde se ha trasladado para llevar una vida paradigmática del tópico literario beatus ille tras su prejubilación. A sus 64 años, Blanco ha revelado que hoy por hoy disfruta con muchísima tranquilidad de una vida plena, serena y que, por eso mismo, está totalmente entregada a la felicidad de la más pura sencillez diaria.

Es casi connatural, por otra parte, a alguien que hizo de la naturalidad y el rigor sus características principales a la hora de comunicar. Una sobria neutralidad que, acaso contraria ya a lo que se estila, no dejaba destilar en sus noticiarios más opiniones que las justas, siendo directa y contenida cuando se trataba de informar, lo que hizo que se ganase el respeto del público y la admiración de sus compañeros periodistas. Y quizá también por alejarse del bullicio y runrún que invade cada esquina de la capital, prefirió cambiar Torrespaña y el resto de edificios de Madrid por los paisajes norteños.

A diferencia de otras comunicadoras, la vida personal de Ana Blanco ha sido siempre un misterio por decisión propia. «Jamás cuenta nada de su vida privada y lo ha cumplido a rajatabla», ha declarado al citado medio una periodista cercana. Por eso mismo es muy difícil verla en eventos, fiestas o alfombras rojas, así como nunca ha dado pábulo a habladurías o rumores —a lo que ayuda el hecho de que no tenga redes sociales: ni Instagram ni Facebook conocidos, pero sí un perfil de Twitter, que, sin embargo, dejó de usar hace más de una década—, en una disciplina a la que también se ha unido su marido.

Porque de las pocas cosas que se saben de su vida personal es que lleva años casada con el también periodista Juan Carlos Bolland, a quien aun así es difícil verle junto a ella. De hecho, hay que remontarse a 2012, a un acto público en el museo Thyssen, para dar con un momento en el que los dos acudieran —se trataba de una exposición del pintor estadounidense Edward Hopper—.

Y todo ello a pesar de que Bolland, abogado licenciado en la Universidad de Deusto, también ha tenido mucho éxito en su profesión. En pasado, porque ya se retiró quien fue también socio director y cofundador de la consultora Comco, amén de experto en información financiera y de mercado en diversos medios, desde Expansión a Canal Plus o la CNN+. La pareja, eso sí, nunca tuvo hijos, lo que les ha permitido empero acometer una mudanza como la que han realizado a Cantabria, buscando una serenidad y pausa imposible de encontrar en Madrid.

«Ahora están muy felices», ha puntualizado un buen amigo al portal de El Confidencial, que detalla cómo dicho cambio era algo muy premeditado, pues fue tras la pandemia cuando compraron una vivienda en un pequeño municipio cántabro de no más de 2.000 habitantes. «Es un chalé de una planta, con una buena parcela, pero sin ostentación», han explicado los vecinos de la zona sobre el nuevo hogar de la bilbaína, quien ya solía pasar bastante tiempo libre en Laredo

Según explican dichos lugareños, el entorno es inmejorable, pues alrededor tienen otras fincas abiertas y casas distribuidas entre los prados, los caminos rurales y las rías, ya que la casa se emplaza en el curso bajo del valle del Asón, una zona verde ideal para practicar senderismo gracias a sus lomas y caminos agrestes. Con Santander a media hora hacia el oeste, donde pueden disfrutar de la vida urbana y de los servicios de una gran ciudad cuando lo deseen, al norte de su casa tienen uno de los humedales más importantes de España, la Reserva Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel. La costa, por tanto, la tienen muy cerca en época estival.

Un cambio radical con respecto a la vida, en el barrio de Salamanca maddrileño, en el que han pasado las últimas tres décadas. «Les encanta dar largos paseos por la naturaleza, leer y la buena gastronomía. Y de eso en Cantabria no falta», ha declarado un amigo. Una vida sencilla en la que seguir disfrutando de sus pasiones —como la música de cantautores como Serrat, Milanés o Cecilia o el género de la novela negra— con la misma serenidad con la que ha dado siempre las noticias, sin querer ser jamás la protagonista.

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