Publicado: mayo 23, 2026, 10:07 pm

Regidora de la ciudad desde el año 2021, Noelia Arroyo (Cartagena, 1979) podría estar viviendo sus últimos días como alcaldesa después de que el pasado lunes Movimiento Ciudadano (MC), PSOE y Sí Cartagena, con el apoyo de dos ex ediles de Vox, ahora no adscritos y antiguos miembros de su Gobierno, presentaran una moción de censura contra ella.
Han aprovechado esa crisis para sumar los votos de esos concejales que, hasta hace un par de meses, denominaban tránsfugas y ultraderecha. Se puede dar la paradoja de que los votos de los votantes de Vox se sumen al sanchismo para asaltar el Ayuntamiento de Cartagena.
Hasta la fecha había una línea roja que era la ultraderecha. Por primera vez, hay una maniobra política de Ferraz que, además, hemos conocido justo después del resultado electoral y de perder en Andalucía. Lógicamente, esto no es casualidad. No querían que se supiera que estaban intentando una maniobra con los votos del ex número uno y la ex número dos Vox para ocupar otra institución.
Creo que Sánchez quiere ocupar el Ayuntamiento con los votos de Vox para que vengan las políticas sanchistas un año antes de las elecciones municipales y que el PSOE pretende que aquí haya una Delegación del Gobierno de Pedro Sánchez.
Es un atajo a diez meses hábiles de las elecciones. Nadie se cree que, en ese tiempo, se puedan sumar cuatro formaciones políticas con diferentes ideologías y que les dé tiempo a hacer un acuerdo común, a conformar un gobierno y a ejecutarlo.
Esta moción es a la desesperada, precisamente, de quienes van en caída libre o están perdiendo elecciones. MC tiene un problema porque el candidato [Jesús Giménez Gallo] sabe que su partido está en caída libre y, de hecho, todos los alcaldes de diferentes partidos se han borrado de esta moción de censura. El propio candidato de 2023 [José López Martínez] ha dicho que es un disparate y que está promovida por un candidato que tiene un ego desmesurado y una ambición desmedida. Lo ha retratado y ha dicho que se va a cargar el partido.
En el PSOE ya sabemos lo que está pasando. Está perdiendo todas las convocatorias electorales y va en descomposición. Y el portavoz actual de Sí Cartagena -porque la anterior se ha mostrado en contra- estuvo gobernando con nosotros la legislatura pasada y le echaron del PSOE, precisamente, por evitar que gobernase MC.
Y al respecto de la parálisis, ellos quieren parar y bloquear el Ayuntamiento un año antes de las elecciones. No necesitamos que nadie rescate a Cartagena, lo que necesita la ciudad es que se la deje continuar.
Yo entiendo que ellos no pretenden que, con sus votos, llegue Pedro Sánchez a gobernar en el Ayuntamiento y que, de tomar esa decisión, las consecuencias pueden ser irreversibles e irreparables para Cartagena. Tengo una conversación pendiente con ellos y así se lo he trasladado. Apelo a su sentido común, a su responsabilidad y a que sean coherentes con su voto, porque aunque tengan problemas personales con sus compañeros de Vox, entiendo que no quieren traicionar a quienes confiaron en ellos.
Por eso aún no he cesado a uno de ellos [Beatriz Sánchez del Álamo], porque entiendo que hay tiempo para pensar y analizar. No pueden esconderse todo el tiempo, tendrán que salir a la calle y dar explicaciones a sus votantes.
Intentamos alcanzar esos acuerdos, pero había bloqueo. Vox nos ofreció un acuerdo de gobernabilidad, trabajar sobre los asuntos que teníamos en común y hasta ahora lo hemos ido ejecutando muy bien: tenemos presupuestos todos los años y hemos aprobado (provisionalmente) el Plan General de Ordenación Urbana con los votos de PSOE y Vox.
El problema surge cuando se produce la crisis interna de Vox. No es un problema con el PP. Vox no tiene un problema con los concejales ni conmigo como alcaldesa, por eso hasta el último momento, los dos no adscritos han dicho que querían continuar.
En política siempre importa el momento. Esta moción no es buena para Cartagena porque supone un año de bloqueo y porque se produce a diez meses hábiles de las elecciones. En democracia no basta con sumar los votos, es importante no traicionar la confianza de quienes te han votado. Yo estoy convencida de que los votantes del PSOE no quieren que se pacte con la ultraderecha ni los votantes de Vox quieren que se utilicen sus votos para que llegue Pedro Sánchez al Ayuntamiento.
No es lo mismo porque en 10 meses no da tiempo entre 14 concejales de cuatro formaciones políticas a alcanzar un acuerdo en común, a conformar un gobierno y a desarrollar ese programa.
Desde un primer momento habrá bronca, parálisis, bloqueo, caos, porque ya lo vivimos entre 2015 y 2019, y como van a ser incapaces de poder desarrollar ese programa, van a buscar excusas como los «problemas económicos» o que no pueden ejecutar lo que han dicho porque «esto está fatal». Van a distraer la atención bajo esos argumentos para hacer lo que realmente quieren: desarrollar políticas desde el Ayuntamiento en contra del gobierno regional; ejecutar los planes de este Gobierno para vivir de las rentas y poder apuntarse los éxitos y callar ante las políticas de Pedro Sánchez.
Era un alcalde que insultaba, que estuvo incluso condenado por darle patadas a un alto cargo de la comunidad autónoma o que a mí misma me dijo, demostrando su comportamiento misógino y machista, que era una candidata que «había puesto el PP, rubia y con los labios bien pintados». Y lo que era algo antinatura demostró ser bueno para Cartagena porque tuvimos un gobierno de coalición los cuatro años, que respetamos, donde nadie se fue, donde desarrollamos nuestro programa y que fue al principio de legislatura.
En esta legislatura, MC tiene una concejal no adscrita, antigua presidenta del partido, que se marchó porque ha denunciado a Giménez Gallo por supuesta falsedad documental en los estatutos de su partido para hacerse con él. Se ha ido porque no quería ser cómplice de lo que había visto, con lo cual, mi respeto. Ahora bien, en el caso de Vox, se han ido porque tienen diferencias internas pero, hasta la fecha, decían que si se iban del partido, se iban a la oposición iban a seguir defendiendo los mismos principios y valores. Uno tiene que ser fiel a sus principios y no traicionar la confianza de quienes le votaron para hacer lo que prometieron en las elecciones.
