Publicado: febrero 27, 2025, 5:07 am
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El momento y la forma de ejecutar el plantón fue terminado de acordar en sus chat telefónicos por los 14 consejeros de Hacienda de las comunidades y ciudades autónomas horas antes del inicio del Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF). Fue un «todos a una», frente al claro intento de la vicepresidenta primera del Gobierno, María Jesús Montero, de dividir a las comunidades del PP en la superquita de 83.252 millones organizada para que no sea sólo para la adjudicada de antemano a Cataluña.
Finalmente decidieron que lo mejor era asistir a la reunión y, una vez nombrado el consejero de Hacienda de Galicia, Miguel Corgos, como nuevo vicepresidente del CPFF, sorprender a Montero. Fue en el punto cuarto sobre el reparto del impuesto a la banca y antes del quinto sobre la condonación cuando, antes de pasar a votar, el gallego tomó la palabra. Tras expresar su disconformidad en nombre de todos los consejeros del PP con el reparto del impuesto -en el que Montero da más a las comunidades más prósperas- aprovechó para criticar también la condonación. Y cerró sus palabras con lo que estaban todos sus compañeros esperando: «Por eso nos levantamos en este momento».
María Jesús Montero, según varios consejeros presentes, «se quedó ojiplática» y sólo acertó a decir: «Pero, pero… ¿No me vais ni a escuchar?». Corgos replicó: «No. Nos vamos en este momento».
La vicepresidenta no se esperaba el plantón a esas alturas de la reunión y ya sin los consejeros del PP tuvo que proseguir. Pese a que se quedó el CPFF con apenas tres comunidades de régimen común junto a Montero, la vicepresidenta consideró que, de acuerdo al singular reglamento de la institución, podía proseguir y logró aprobar la condonación gracias al apoyo de Cataluña, Asturias y Castilla-La Mancha. A la salida, la vicepresidenta calificó de «histórica» esta quita, inédita en el Estado autonómico y restó importancia a que haya sido promovida por un acuerdo del PSOE con Esquerra para salvar la investidura de Pedro Sánchez en 2023.
En sus declaraciones a los medios, Montero calificó de «cobardía» y «deslealtad inédita» la salida de los populares, y aseguró que habían seguido «instrucciones de Génova». El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, anunció el lunes «voto en contra» en vez del plantón que se produjo y los consejeros de Hacienda consultados por este diario niegan haber seguido órdenes de la dirección del partido. «Lo hemos decidido entre nosotros. En absoluto ha habido órdenes de Génova», coinciden.
Ya el pasado lunes, en una reunión preparatoria a puerta cerrada con el responsable económico del PP, Juan Bravo, la consejera de Hacienda de Madrid, Rocío Albert, promovió algún tipo de plante, según fuentes conocedoras. También la consejera de Hacienda de Andalucía, Carolina España, se mostró a favor de gestos contundentes. Bravo no se pronunció en este aspecto, según testigos. «Nos pedía el cuerpo no ir siquiera al CPFF, pero hay que ser personas serias y acudir a las instituciones. Era mejor acudir y salir en los puntos que nos parecen más inaceptables», explica una de las fuentes consultadas. Así se zanjó finalmente, dejando en manos del citado Corgos el desencadenante. Para los consejeros puede ser más cómodo este plantón que el voto en contra, porque así no formalizan su rechazo contra una medida que, según Montero, «terminarán aceptando y podemos hacer apuestas».
La vicepresidenta desveló que, ya sin los consejeros del PP presentes, la presidenta de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, Cristina Herrero, cuestionó la condonación. «Ha pedido condicionalidad», dijo. Como ya publicó este diario el pasado martes, la AIReF reclama una serie de requisitos que Montero se ha saltado.
Herrero cree que no se debería condonar deuda a las comunidades que no cumplan las reglas de control de gasto y que se les debería limitar su margen de acción con esta operación. Es decir, el alivio de deuda ofrece un margen extra de gasto que, según interpreta la AIReF, Montero no restringe al eximir de que compute. Otra cosa son los intereses que genera ese alivio y que sí es claro que no pueden utilizar para otros gastos, como pretendían, entre otros, la consellera de Hacienda de la Generalitat de Cataluña, Alicia Romero.
La vicepresidenta primera dejó abierto introducir condicionalidad durante la tramitación de la ley en un arma extra de la que se dota para intentar vencer resistencias.
Antes de abandonar la sala, los consejeros del PP dejaron un escrito explicando su rechazo que luego describieron a la salida en declaraciones a los medios. «Estamos hartos de que se nos utilice para blanquear cesiones al independentismo», afirmó Carolina España. «No vamos a participar de ningún teatrillo ni blanqueamiento si no se habla antes de la reforma del sistema de financiación», resumió el murciano Luis Alberto Marín.