Publicado: mayo 24, 2026, 12:23 pm
El presidente de la Sociedad Española de Cardiología, Ignacio Fernández, advirtió durante la jornada organizada con motivo del Día Mundial de la Insuficiencia Cardiaca de que la muerte súbita ha disminuido en otros países del entorno europeo, pero «en España ha subido un montón«, aunque precisó que las estadísticas muestran lo que ocurre, pero no siempre explican sus causas.
Fernández abordó esta cuestión durante el coloquio celebrado en una jornada celebrada por Servimedia patrocinada por Bayer Iberia, en la que también se analizaron los retos de la insuficiencia cardiaca, la prevención cardiovascular, el diagnóstico precoz y el papel de la tecnología en el seguimiento de los pacientes.
El presidente de la Sociedad Española de Cardiología señaló que «en el sur de Europa ha disminuido claramente» la muerte súbita, probablemente por los programas de atención desplegados en países como Holanda, Francia o Suecia. Sin embargo, contrapuso que “España ha subido un montón la muerte súbita”, aunque matizó que una parte de este incremento puede deberse a que «codifiquemos mejor» estos casos.
«Las estadísticas te dicen qué está pasando, no te explican el porqué», afirmó Fernández, quien apuntó que el aumento puede estar relacionado con una mayor conciencia diagnóstica y una mejor clasificación de estas muertes. Explicó que antes muchas muertes repentinas se atribuían directamente a infartos, cuando podían deberse a otras causas cardiacas, como canalopatías, síndrome de Brugada, miocardiopatía hipertrófica u otras enfermedades.
Fernández subrayó que “lo que está claro es que nos está aumentando” la muerte súbita, tanto en hombres como en mujeres, “sobre todo en mujeres”. No obstante, insistió en que puede influir que ahora exista una mayor capacidad para identificar y registrar estos casos correctamente.
Durante el diálogo, también se refirió a la importancia de actuar de forma inmediata ante una parada cardiaca. Según explicó, si una muerte súbita se produce en un lugar donde hay alguien que sabe hacer reanimación cardiopulmonar (RCP) y existe un desfibrilador disponible «en menos de un minuto», las posibilidades de sobrevivir se sitúan «entre el 60 y el 70 %».
En cambio, advirtió de que si ocurre «en la calle» y no hay asistencia ni desfibrilador, la supervivencia cae «a un 2 %». Añadió que, si se puede acceder a un desfibrilador en la vía pública, las posibilidades pueden situarse en torno al «18 o 19 %», mientras que en Madrid, según dijo citando datos del Samur, se sitúan alrededor del «12%».
Deporte y precaución
Preguntado por el deporte, Fernández defendió que la actividad física es beneficiosa en términos generales, pero pidió prudencia a quienes nunca han hecho ejercicio y deciden lanzarse de golpe a retos exigentes. «La persona que hace deporte al cabo de un año tiene muchas menos posibilidades de tener un evento coronario o una muerte súbita que alguien que no lo hace», afirmó.
Eso sí, explicó que durante la práctica deportiva se concentra puntualmente una mayor probabilidad de que ocurra un episodio, aunque el balance global del ejercicio sigue siendo positivo.
Advirtió especialmente contra empezar a hacer ejercicio de forma brusca o plantearse objetivos demasiado ambiciosos sin preparación: «Una persona que no ha hecho deporte nunca no se ponga un reto demasiado ambicioso», dijo, y puso como ejemplo negativo lanzarse a preparar una maratón «en dos semanas».
Fernández también apuntó que en pruebas deportivas populares, como medias maratones o maratones, cada vez se incorporan más reconocimientos o electrocardiogramas para poder participar, lo que puede ayudar a prevenir algunos casos.
Hábitos saludables
En la misma mesa, el jefe de servicio de Cardiología del Hospital de León, Eduardo Villacorta, coincidió en la necesidad de reforzar la prevención cardiovascular y advirtió de que España está perdiendo hábitos saludables, como la dieta mediterránea, al tiempo que crecen el sedentarismo, la obesidad y el estrés laboral.
Villacorta lamentó que haya «muy poca educación sanitaria» en España y defendió trabajar desde edades tempranas en una mayor cultura de la prevención cardiovascular. «Eso es lo que yo creo que realmente cambia la medicina moderna, la calidad de vida y la relación de enfermedades», señaló.
