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México, el salvavidas histórico de la dictadura cubana que ahora se desinfla

El apoyo de México a Cuba ha sido una constante de las últimas décadas, salvo contadas excepciones como durante el gobierno de centro derecha de Vicente Fox (2000-2006), que tenía muy mala relación con el dictador Fidel Castro.Cuando tuvo lugar la caída … de la Unión Soviética, a inicios de la década de 1990, Cuba entró en el llamado ‘periodo especial’, una etapa de carencias de todo tipo, durante la cual los gobiernos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) encabezados por Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo apoyaron a la isla con alimentos, materiales de construcción y medicinas.
Ya en el siglo XXI, después del ‘impasse’ que significó el gobierno de Fox, su sucesor Felipe Calderón –aunque del mismo partido político -, fue el primer mandatario mexicano en visitar la isla en diez años y luego, ya en 2012, llegaría Enrique Peña Nieto que sostuvo la relación con el régimen al punto de condonarle buena parte de su deuda con México.

Todo cambiaría a partir del 2018 con la llegada a Palacio Nacional de Andrés Manuel López Obrador, mandatario de izquierdas cuyo sexenio marco un punto de quiebre y comenzó a apoyar a Cuba con envíos de buques petroleros.
El envío de crudo a la isla fue rápidamente cuestionado por los republicanos en Estados Unidos bajo el argumento de que el petróleo no es un bien enmarcado en las reglas de la cooperación y la asistencia humanitaria multilateral. Diversos congresistas de La Florida alertaron que el régimen usaba el crudo mexicano para triangular otros negocios y eludir las sanciones impuestas por Washington.
López Obrador, aún durante el primer gobierno de Donald Trump, persistió en sus envíos petroleros a la par que era visitado recurrente por el presidente cubano Miguel Díaz-Canel, quien aterrizó en México en cinco ocasiones. Esa fue el grado de relación que le heredó a la actual mandataria Claudia Sheinbaum, quien llegó a Palacio Nacional en octubre del 2024.
La presidenta intentó sostener la línea de su antecesor como un mensaje de unanimidad y compromiso de la izquierda mexicana con el régimen cubano. Pero se atravesó el regreso de Trump a la Casa Blanca en enero del 2025.

Presión de EE.UU.

Desde su llegada al cargo, el secretario de Estado Marco Rubio le dijo, en diversas comunicaciones, a la presidenta mexicana que debía separarse de Cuba si quería mantener una buena relación con la Casa Blanca.
En los primeros meses Sheinbaum intentó una estrategia de evitar cualquier vinculo visible o discursivo con Cuba mientras, por lo bajo, sostenía el suministro petrolero a la isla a través de Pemex, empresa estatal mexicana sumida en graves problemas financieros.
De ese modo, funcionarios cubanos que visitaron México el año pasado lo hicieron con bajo perfil y las pocas reuniones públicas no incluyeron a nadie relevante de la Administración de Sheinbaum. El 2025 una funcionaria de la estructura del partido oficialista, el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), visitó la isla y luego, según pudo conocer ABC, fue amonestada desde Palacio Nacional.
Esa estrategia terminó de sucumbir hace un mes con la avanzada militar de Trump sobre Venezuela. Tras la caída de Nicolás Maduro comenzó a crecer la presión de Washington sobre Cuba y sobre Sheinbaum, a quien se le dijo que no enviara más petróleo a la isla, algo que se terminó de cristalizar en una comunicación entre la presidenta y Trump la semana pasada.
Por estos días, el Gobierno mexicano intenta que Rubio le permita sostener cierto nivel de asistencia humanitaria a la isla pero ya en el formato previo a López Obrador, o sea, enviar medicinas y medicamentos para evitar que la crisis humanitaria sean aún mayor y tenga implicancias regionales.

Publicado: febrero 4, 2026, 9:45 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/mexico-salvavidas-historico-dictadura-cubana-desinfla-20260204041153-nt.html

El apoyo de México a Cuba ha sido una constante de las últimas décadas, salvo contadas excepciones como durante el gobierno de centro derecha de Vicente Fox (2000-2006), que tenía muy mala relación con el dictador Fidel Castro.

Cuando tuvo lugar la caída de la Unión Soviética, a inicios de la década de 1990, Cuba entró en el llamado ‘periodo especial’, una etapa de carencias de todo tipo, durante la cual los gobiernos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) encabezados por Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo apoyaron a la isla con alimentos, materiales de construcción y medicinas.

Ya en el siglo XXI, después del ‘impasse’ que significó el gobierno de Fox, su sucesor Felipe Calderón –aunque del mismo partido político -, fue el primer mandatario mexicano en visitar la isla en diez años y luego, ya en 2012, llegaría Enrique Peña Nieto que sostuvo la relación con el régimen al punto de condonarle buena parte de su deuda con México.

Todo cambiaría a partir del 2018 con la llegada a Palacio Nacional de Andrés Manuel López Obrador, mandatario de izquierdas cuyo sexenio marco un punto de quiebre y comenzó a apoyar a Cuba con envíos de buques petroleros.

El envío de crudo a la isla fue rápidamente cuestionado por los republicanos en Estados Unidos bajo el argumento de que el petróleo no es un bien enmarcado en las reglas de la cooperación y la asistencia humanitaria multilateral. Diversos congresistas de La Florida alertaron que el régimen usaba el crudo mexicano para triangular otros negocios y eludir las sanciones impuestas por Washington.

López Obrador, aún durante el primer gobierno de Donald Trump, persistió en sus envíos petroleros a la par que era visitado recurrente por el presidente cubano Miguel Díaz-Canel, quien aterrizó en México en cinco ocasiones. Esa fue el grado de relación que le heredó a la actual mandataria Claudia Sheinbaum, quien llegó a Palacio Nacional en octubre del 2024.

La presidenta intentó sostener la línea de su antecesor como un mensaje de unanimidad y compromiso de la izquierda mexicana con el régimen cubano. Pero se atravesó el regreso de Trump a la Casa Blanca en enero del 2025.

Presión de EE.UU.

Desde su llegada al cargo, el secretario de Estado Marco Rubio le dijo, en diversas comunicaciones, a la presidenta mexicana que debía separarse de Cuba si quería mantener una buena relación con la Casa Blanca.

En los primeros meses Sheinbaum intentó una estrategia de evitar cualquier vinculo visible o discursivo con Cuba mientras, por lo bajo, sostenía el suministro petrolero a la isla a través de Pemex, empresa estatal mexicana sumida en graves problemas financieros.

De ese modo, funcionarios cubanos que visitaron México el año pasado lo hicieron con bajo perfil y las pocas reuniones públicas no incluyeron a nadie relevante de la Administración de Sheinbaum. El 2025 una funcionaria de la estructura del partido oficialista, el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), visitó la isla y luego, según pudo conocer ABC, fue amonestada desde Palacio Nacional.

Esa estrategia terminó de sucumbir hace un mes con la avanzada militar de Trump sobre Venezuela. Tras la caída de Nicolás Maduro comenzó a crecer la presión de Washington sobre Cuba y sobre Sheinbaum, a quien se le dijo que no enviara más petróleo a la isla, algo que se terminó de cristalizar en una comunicación entre la presidenta y Trump la semana pasada.

Por estos días, el Gobierno mexicano intenta que Rubio le permita sostener cierto nivel de asistencia humanitaria a la isla pero ya en el formato previo a López Obrador, o sea, enviar medicinas y medicamentos para evitar que la crisis humanitaria sean aún mayor y tenga implicancias regionales.

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