Publicado: febrero 26, 2025, 9:44 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/economia-escollo-negociacion-gran-coalicion-alemana-20250226175557-nt.html
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Los dos partidos mantienen ya «conversaciones». Al final de esta semana, habrá una primera reunión informal entre los líderes de la Unión Cristianodemócrata (CDU) y del Partido Socialdemócrata (SPD). Antes de eso, la dirección del SPD quiere establecer las primeras directrices internas. Se … espera que la primera sesión oficial tenga lugar en el formato 6+6 el 6 de marzo. Según fuentes del SPD, además de Lars Klingbeil, estarán presentes Boris Pistorius, la expresidenta del Bundestag Bärbel Bas y los líderes regionales Anke Rehlinger, Alexander Schweitzer y Stephan Weil. La CDU ultimaba todavía su equipo. Después de difundir una foto muy criticada por aparecer sólo seis hombres, está llamando a mujeres como Julia Klöckner. Fridrich Merz, y el presidente de Baviera y líder de la CSU, Markus Söder, ya están trabajando en contenidos desde la CDU.
La parte más fácil será la política exterior, donde los partidos mantienen posiciones semejantes y donde la presión viene desde fuera. Merz ha sugerido disposición a enviar a Ucrania los misiles de largo alcance Taurus y el ministro de Exteriores ruso, Lavrov, ha respondido que «cuando los alemanes proponen activamente tales ideas, naturalmente traen recuerdos. Y debería, sobre todo, despertar recuerdos entre los propios alemanes», en referencia a la II Guerra Mundial. Lavrov también ha despreciado la iniciativa de Merz de entablar conversaciones con Francia sobre la protección nuclear de Europa, que considera irrelevante contra el poderío ruso: «no es necesario siquiera discutir hasta qué punto esto mejorará la situación en Europa». El clima ni aparece y otro bloque fácil será el de digitalización: desde agosto de 2019, Klingbeil está casado con Lena-Sophie Müller, directora de la Iniciativa D21, la mayor red sin ánimo de lucro en Alemania dedicada a la sociedad digital, por lo que está más que sensibilizado con la materia.
Merz, por otra parte, había planteado su política migratoria como innegociable, pero este miércoles dio un paso atrás respecto a los centros de detención y deportación. Reconoció que «por supuesto, no se podría arrestar a las 40.000 personas» afectadas y defendió sólo la deportación inmediata de «los 500 peligrosos oficialmente conocidos». Habrá enfrentamiento respecto al rechazo de los solicitantes de asilo directamente en las fronteras alemanas.
Los negociadores tendrán que emplearse a fondo, sin embargo, en materia económica. Acordarán subsidiar el precio de la energía y la extensión de la red, eso será sencillo. Klingbeil representa al ala moderada del SPD y pertenece incluso al Círculo de Seeheim, un grupo interno que se describe a sí mismo como «no dogmático y pragmático». La intención de Merz es abordar la salida de la recesión en relación con la inmigración y con la capacidad de Defensa. Klingbel es hijo de militar, consciente de las nuevas necesidades presupuestarias. Ambos parten de la premisa de que encarrilar la economía es indispensable para frenar a la extrema derecha, que perderá fuelle cuando Alemania vuelva a ser próspera y dinámica. Y ambos saben que tendrán que tragar algún sapo. Monika Schnitzer, presidenta del Consejo Alemán de Expertos Económicos, sugiere que aborden urgentemente »una reforma orientada a la estabilidad del freno de la deuda y una estabilización vinculante del gasto a futuro, priorizando la infraestructura, la defensa y la educación«. En la CDU se baraja un nuevo fondo especial para la defensa de 200.000 millones que necesitaría los votos de Los Verdes para una mayoría de dos tercios en el Bundestag.
A partir de aquí, se complica. Merz ha prometido incentivos al rendimiento y la inversión, una reducción general del impuesto sobre la renta y elevar el umbral de la tasa impositiva máxima. Klingbeil quiere aliviar al 95% más pobre y gravar más al 5% más rico. El equipo financiero de la CDU ha desarrollado modelos de consenso, pero el hueso será la fiscalidad de las empresas: Merz ha prometido rebajarla al 25% y está pensando ofrecer un pliego de condiciones, como que las empresas dediquen el ahorro fiscal a inversión en Alemania, para hacer pasar el trago. Otro hueso será la reforma de las pensiones, donde no se ve posible un acuerdo de entrada. Merz imagina paliar la quiebra de cajas sanitarias y ayuda básica con 14.000 millones al año de los presupuestos generales, pero no explica de dónde saldrá el dinero. El SPD ha prometido el aumento del salario mínimo a 15 euros por hora y la CDU insiste en la independencia de la Comisión del Salario Mínimo, que tomará su próxima decisión en junio. La reforma del freno a la deuda, anclado en la Ley Fundamental, subyace sin remedio a toda la negociación.