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El encuentro de Petro con Trump da aire a las elecciones en Colombia

El país respiró tranquilo. La reunión entre los presidentes de Colombia, Gustavo Petro, y de Estados Unidos, Donald Trump, fue un éxito: se cumplió y sucedió sin contratiempos, sin comentarios destemplados, sin agresividad. «Nueve sobre 10», fue la calificación que Petro dio a las … poco más de dos horas de reunión entre los mandatarios y sus equipos de apoyo, valoración que parece justa si tenemos en cuenta no solo el perfil de los protagonistas, sino las respuestas que cada cual dio por su parte una vez terminado el encuentro.
Trump, comentó, «nos llevamos muy bien», precisamente como corolario de una mañana de fotos sonrientes, gestos amables, con un Petro vestido para la ocasión y sin recibir comentarios descalificadores de ningún funcionario del Gobierno de Estados Unidos. Ese primer momento fue, a la vez, un logro inicial de especial valor en Colombia: el mandatario llegó a la cita con suficiente anticipación, lo cual confirma que sí le es posible cumplir un horario, a diferencia de lo que le ha sucedido en recientes encuentros multilaterales, en citas con mandatarios de otros países o en eventos con comunidades en diversas poblaciones del país, a las que deja esperando por horas sin consideración alguna.
¿Pero, en realidad, qué quedó del esperado encuentro? Acuerdos formales no hubo, pero tampoco se trataba de eso. La meta, bajar la tensión y abrir rutas de diálogo o líneas de trabajo en asuntos de seguridad, lucha contra el narcotráfico y apoyo a la reconstrucción de Venezuela para lo que resta del mandato de Petro, temas para avanzar igualmente con el nuevo gobierno que Colombia estrene el próximo 7 de agosto.

Y allí está uno de los puntos clave para la agenda electoral interna de Colombia: este encuentro positivo da aire a unas elecciones especialmente polarizadas. Aunque el tema no se trató específicamente, se dice que el presidente Trump sí solicitó garantías electorales, la no intervención de funcionarios en política y la neutralidad del Gobierno colombiano durante la contienda electoral. Y tácitamente quedó dicho que la eventual salida de Petro y su familia de la llamada lista Clinton pasa por este tamiz.

Trump habría solicitado garantías electorales, la no intervención de funcionarios en política y la neutralidad del Gobierno colombiano durante la contienda electoral

Después de la reunión, el mensaje que rondaba en los pasillos y en entrevistas con personas cercanas a la reunión, como el senador Bernie Moreno, es que Estados Unidos observa desde la distancia, pero no está distante del resultado electoral. Al parecer, en ese país ya se entendió que intervenir frontalmente las elecciones colombianas puede terminar instalando en la Casa de Nariño al candidato que le resulta menos conveniente al Gobierno Trump.

Cooperación en hidrocarburos

El otro gran tema político, en el cual Estados Unidos marcó una raya, fue el de Venezuela, donde no hubo espacio para hablar de un rol de mediación o similar por parte de Petro. La comitiva del presidente, sin embargo, llevó opciones de negocio, específicamente en materia de hidrocarburos, abriendo la puerta al trabajo conjunto en este campo, uno de los temas clave hoy para Trump y el vecino país. Este camino es costoso y no ha generado tantísimo entusiasmo entre las petroleras estadounidenses -aunque le están siguiendo la idea a Trump- y aun tiene que reversar condicionamientos y sanciones a quienes negocien con Venezuela, pero ese aspecto es el menos complejo. María Claudia Lacouture, directora de AmCham, la Cámara de Comercio Colombo Americana, afirmó en el programa de radio Hora 20 que precisamente el foco bilateral queda en los temas comerciales, primordialmente, antes que en los aspectos políticos.

Seguridad

Donde Venezuela sí tiene protagonismo es en la agenda de seguridad tratada en el encuentro. Con una frontera de más de 2 000 kilómetros, especialmente porosa para el narcotráfico y el tráfico ilegal de todo tipo, con muchos tramos controlada por grupos guerrilleros o delincuenciales, cualquier esfuerzo de transición y estabilización de ese país requiere el concurso de Colombia. De allí que Petro planteara la necesidad de incorporar al Gobierno venezolano en las metas y acciones de seguridad en la frontera.
El ministro de Defensa colombiano, Pedro Sánchez, quien estuvo en la reunión, afirmó posteriormente, que en materia de seguridad quedaron varias líneas de trabajo proyectadas, donde la cooperación en la lucha contra el narcotráfico es central. La idea de bombardeos conjuntos a cultivos y otras especulaciones se decantaron por un fortalecimiento tecnológico en materia de inteligencia -uno de los flancos debilitados durante el Gobierno de Petro- y en facilidades de compra de helicópteros estadounidenses para agilizar la movilidad militar por el complejo territorio colombiano, eso sí con la condición de que sean de propiedad de la nación.

Narcotráfico

Se habló de una meta conjunta, como es capturar a los cabecillas del Clan del Golfo, alias Otoniel, que acaba de suspender las negociaciones que avanzaba con el Gobierno colombiano bajo el paraguas de la Paz Total; del grupo guerrillero ELN, y de alias Mordisco, cabeza de las disidencias de las FARC. En este punto de la agenda, tal vez el más importante para la reunión, el presidente Petro aprovechó para entregarle a Trump un documento que llevaba a mano, en el fólder: la lista de los capos del narcotráfico internacional que el mandatario colombiano señaló que viven tanto en Estados Unidos como en España y Emiratos Árabes.
Los pocos resultados en el combate global del narcotráfico, sus estructuras financieras y redes son un cuestionamiento pertinente para una comunidad internacional enfocada especialmente en la producción. Su captura y desmantelamiento serían, sin duda, un magnífico resultado para todos.

Publicado: febrero 5, 2026, 11:45 am

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/encuentro-petro-trump-aire-elecciones-colombia-20260205175703-nt.html

El país respiró tranquilo. La reunión entre los presidentes de Colombia, Gustavo Petro, y de Estados Unidos, Donald Trump, fue un éxito: se cumplió y sucedió sin contratiempos, sin comentarios destemplados, sin agresividad. «Nueve sobre 10», fue la calificación que Petro dio a las poco más de dos horas de reunión entre los mandatarios y sus equipos de apoyo, valoración que parece justa si tenemos en cuenta no solo el perfil de los protagonistas, sino las respuestas que cada cual dio por su parte una vez terminado el encuentro.

Trump, comentó, «nos llevamos muy bien», precisamente como corolario de una mañana de fotos sonrientes, gestos amables, con un Petro vestido para la ocasión y sin recibir comentarios descalificadores de ningún funcionario del Gobierno de Estados Unidos. Ese primer momento fue, a la vez, un logro inicial de especial valor en Colombia: el mandatario llegó a la cita con suficiente anticipación, lo cual confirma que sí le es posible cumplir un horario, a diferencia de lo que le ha sucedido en recientes encuentros multilaterales, en citas con mandatarios de otros países o en eventos con comunidades en diversas poblaciones del país, a las que deja esperando por horas sin consideración alguna.

¿Pero, en realidad, qué quedó del esperado encuentro? Acuerdos formales no hubo, pero tampoco se trataba de eso. La meta, bajar la tensión y abrir rutas de diálogo o líneas de trabajo en asuntos de seguridad, lucha contra el narcotráfico y apoyo a la reconstrucción de Venezuela para lo que resta del mandato de Petro, temas para avanzar igualmente con el nuevo gobierno que Colombia estrene el próximo 7 de agosto.

Y allí está uno de los puntos clave para la agenda electoral interna de Colombia: este encuentro positivo da aire a unas elecciones especialmente polarizadas. Aunque el tema no se trató específicamente, se dice que el presidente Trump sí solicitó garantías electorales, la no intervención de funcionarios en política y la neutralidad del Gobierno colombiano durante la contienda electoral. Y tácitamente quedó dicho que la eventual salida de Petro y su familia de la llamada lista Clinton pasa por este tamiz.

Trump habría solicitado garantías electorales, la no intervención de funcionarios en política y la neutralidad del Gobierno colombiano durante la contienda electoral

Después de la reunión, el mensaje que rondaba en los pasillos y en entrevistas con personas cercanas a la reunión, como el senador Bernie Moreno, es que Estados Unidos observa desde la distancia, pero no está distante del resultado electoral. Al parecer, en ese país ya se entendió que intervenir frontalmente las elecciones colombianas puede terminar instalando en la Casa de Nariño al candidato que le resulta menos conveniente al Gobierno Trump.

Cooperación en hidrocarburos

El otro gran tema político, en el cual Estados Unidos marcó una raya, fue el de Venezuela, donde no hubo espacio para hablar de un rol de mediación o similar por parte de Petro. La comitiva del presidente, sin embargo, llevó opciones de negocio, específicamente en materia de hidrocarburos, abriendo la puerta al trabajo conjunto en este campo, uno de los temas clave hoy para Trump y el vecino país. Este camino es costoso y no ha generado tantísimo entusiasmo entre las petroleras estadounidenses -aunque le están siguiendo la idea a Trump- y aun tiene que reversar condicionamientos y sanciones a quienes negocien con Venezuela, pero ese aspecto es el menos complejo. María Claudia Lacouture, directora de AmCham, la Cámara de Comercio Colombo Americana, afirmó en el programa de radio Hora 20 que precisamente el foco bilateral queda en los temas comerciales, primordialmente, antes que en los aspectos políticos.

Seguridad

Donde Venezuela sí tiene protagonismo es en la agenda de seguridad tratada en el encuentro. Con una frontera de más de 2 000 kilómetros, especialmente porosa para el narcotráfico y el tráfico ilegal de todo tipo, con muchos tramos controlada por grupos guerrilleros o delincuenciales, cualquier esfuerzo de transición y estabilización de ese país requiere el concurso de Colombia. De allí que Petro planteara la necesidad de incorporar al Gobierno venezolano en las metas y acciones de seguridad en la frontera.

El ministro de Defensa colombiano, Pedro Sánchez, quien estuvo en la reunión, afirmó posteriormente, que en materia de seguridad quedaron varias líneas de trabajo proyectadas, donde la cooperación en la lucha contra el narcotráfico es central. La idea de bombardeos conjuntos a cultivos y otras especulaciones se decantaron por un fortalecimiento tecnológico en materia de inteligencia -uno de los flancos debilitados durante el Gobierno de Petro- y en facilidades de compra de helicópteros estadounidenses para agilizar la movilidad militar por el complejo territorio colombiano, eso sí con la condición de que sean de propiedad de la nación.

Narcotráfico

Se habló de una meta conjunta, como es capturar a los cabecillas del Clan del Golfo, alias Otoniel, que acaba de suspender las negociaciones que avanzaba con el Gobierno colombiano bajo el paraguas de la Paz Total; del grupo guerrillero ELN, y de alias Mordisco, cabeza de las disidencias de las FARC. En este punto de la agenda, tal vez el más importante para la reunión, el presidente Petro aprovechó para entregarle a Trump un documento que llevaba a mano, en el fólder: la lista de los capos del narcotráfico internacional que el mandatario colombiano señaló que viven tanto en Estados Unidos como en España y Emiratos Árabes.

Los pocos resultados en el combate global del narcotráfico, sus estructuras financieras y redes son un cuestionamiento pertinente para una comunidad internacional enfocada especialmente en la producción. Su captura y desmantelamiento serían, sin duda, un magnífico resultado para todos.

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