Publicado: enero 30, 2026, 5:45 am
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Los perfumes no son ajenos al auge que la cosmética ha experimentado en todo el mundo en los últimos años. Según el informe de la Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética (Stanpa), en 2024 en España el consumo de los perfumes subió un 11, … 3%, superando los 2.200 millones de euros. También ha cambiado la forma de perfumarse. Si hace años existía la idea de un aroma para toda la vida, ahora lo habitual es tener diversas fragancias para aplicar según el momento o el estado de ánimo. En este contexto, una de las tendencias más destacadas, principalmente entre la generación Z, es usar el perfume por capas, lo que se conoce como ‘layering‘.
El perfumista Ramón Monegal señala que «combinar perfumes es el arte de la personalización, y la mejor manera de construir una imagen olfativa auténtica y propia. Aunque no podamos percibir nuestro olor natural ni nuestras feromonas, el perfume comunica quiénes somos, cómo nos sentimos y cómo queremos relacionarnos, de ahí la importancia de la imagen olfativa personal».
Una de las marcas que ha popularizado el ‘layering’ en perfumería es Kayali, creada por la influencer Mona Kattan, inspirándose en la herencia de Oriente Medio. Cada fragancia está pensada para usarse sola o junto a otras dos o tres, y así se presentan cada vez que lanzan una novedad al mercado. Sin embargo, Monegal asegura que el ‘layering’ «no es algo nuevo, ya se practicaba hace más de 2.000 años en el Imperio Romano». Según el perfumista, «no hay combinaciones imposibles, solo proporciones erróneas. La clave está en el diálogo entre ingredientes, no en sus silencios. Cuando hay intención, sensibilidad y coraje, nunca es un error».
Para Aurora García, creadora de MyFest Perfumes, el perfume es una manera de comunicarse, «es el lenguaje invisible, algo que expresa tu personalidad y que transmite tu esencia. Y no todos los días somos las mismas o queremos expresar lo mismo». Por ello, la emprendedora creó una colección de ocho perfumes, en formato roll-on, que se pueden superponer, combinándose entre sí y con otras fragancias, o aplicar en diferentes zonas del cuerpo.
Crear un olor personal único
El objetivo del ‘layering’ no es otro que conseguir un aroma personal y único, y, según los expertos, responde a cómo se entiende la belleza actualmente, con más libertad, autenticidad e individualidad. Los fundadores de Nasopia, tienda especializada en perfumería de autor, sostienen que «no se trata de una moda pasajera, sino de una evolución natural en la manera en que las personas se relacionan con el perfume: más libre, más intuitiva y más personal».
Estos expertos creen que «el ‘layering’ está ganando espacio porque responde a una necesidad contemporánea: la de construir una identidad sensorial propia. Durante años, el perfume ha sido una elección cerrada a una fragancia o una firma, pero hoy buscamos mayor libertad. Esta práctica permite reinterpretar lo que ya tenemos, descubrir matices nuevos y crear combinaciones irrepetibles. Es una invitación a jugar, a equivocarse y a experimentar».
El consejo de Monegal para conseguir un buen resultado superponiendo fragancias es: «determinar la actitud, escoger los mejores perfumes para definirla y atreverse a combinar». El ‘layering’ se puede practicar tanto usando dos o tres perfumes por capas, como aplicando diferentes fragancias en distintas zonas del cuerpo.
Aunque no hay reglas cerradas, desde Nasopia aseguran que esta forma de perfumarse tiene un propósito claro: «modular y personalizar. Puede suavizar notas que resultan demasiado intensas, alargar la estela de una fragancia que desaparece muy rápido o aportar profundidad a un perfume ligero. También permite ajustar un aroma al contexto: hacer más cálido un perfume fresco en invierno o más transparente un perfume denso en verano. El objetivo final es que la fragancia deje de parecer prestada y empiece a sentirse propia».
MyFest Perfumes box de 8 unidades (80 euros).
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Amaderados secos con florales transparentes, donde la madera actúa como base y aporta estructura sin anular la ligereza floral.
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Cítricos con almizcles suaves, para conseguir un efecto fresco, elegante y de piel limpia.
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Orientales suaves con vainillas poco dulces o ámbares claros, que aportan una calidez envolvente sin saturar.
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Cuero con frutas ácidas o verdes, una mezcla inesperada que equilibra rudeza con vitalidad.
Consejos para triunfar
Los perfumistas de la marca francesa Olibanum advierten de que el ‘layering’ «no va de mezclar por mezclar, ni de improvisar un cóctel aleatorio». Para que funcione, lo más importante es que haya un objetivo fijado antes de empezar. A partir de allí, lo menos arriesgado es usar dos o tres perfumes.
En primer lugar se aplica la fragancia más ligera, dejándola que se asiente al menos unos minutos, para seguir, a continuación, con las notas dominantes. «Las estructuras más etéreas (cítricas, verdes, amaderadas suaves) deben aplicarse primero. Funcionan como un lienzo que define la temperatura y la textura inicial. El segundo golpe debe ser la fragancia con más presencia, la que aporta volumen. En el caso de Olibanum, esta capa suele venir marcada por la textura: más cremosa, más especiada o más amaderada según el perfume elegido. Un toque de cuero suave, unas maderas claras o una resina más cálida pueden transformar por completo la estela sin romper la armonía», aconsejan.
