Publicado: noviembre 29, 2025, 9:05 pm
ESTAMBUL.- Entre los centenares de católicos extranjeros y expatriados que viven en Turquía -españoles que sirven en la OTAN, mexicanos, filipinos, peruanos, italianos-, que asistieron este sábado a la única misa pública que celebró el papa León en Turquía, también hubo argentinos. Entre ellos, Ariana Forte, rosarina que vive en Estambul desde hace seis años, casada con un marido turco que es musulmán, como el 99% de la población.
“¡Le compré una alfombra hace diez años cuando vine de turista! Después él viajó, conoció a mis padres, yo vine acá y finalmente fuimos el primer matrimonio mixto, de una católica y un musulmán, de la Argentina, que es algo posible desde 1962, cuando era papa Pablo VI: antes un matrimonio mixto era pecado”, contó Ariana, periodista free-lance que trabajó durante treinta años como azafata de Aerolíneas Argentinas, que estuvo en la celebración que tuvo lugar en la Volkswagen arena, un lugar para eventos con capacidad para 4000 personas, donde reinaba la euforia.

Llena de entusiasmo por la venida a Turquía del papa León, Ariana estuvo en casi todas las citas del pontífice estadounidense. “Fui al aeropuerto Ataturk el día que llegó, estuve en la catedral católica y esta mañana me acerqué a la Iglesia ortodoxa siria de Mor Ephrem, donde tuvo un encuentro con los líderes de las comunidades cristianas, que es la primera iglesia construida en Turquía desde la fundación de la república, que se inauguró en 2023”, contó.
De Buenos Aires a Estambul

“Antes de casarme, hace seis años, me leí todo el Corán… Cuando llegué acá no sabía nada, pensaba que no había católicos, uno tiene esa falsa idea de que acá es todo cerrado, que las mujeres tienen que estar con velo y que no hay tolerancia y ¡no es cierto! Hay una apertura enorme y diversas confesiones cristianas”, precisó. Su marido turco, que se llama Erdal Kaya tiene dos negocios: el de alfombras que funcionó de Cupido y otro de bolsos.
Cuando vivía en Vicente López, en Buenos Aires, era voluntaria de las hermanas de la Caridad de Madre Teresa, en la villa de la CAVA, en San Isidro. Ahora sigue haciendo de voluntaria, pero de Cáritas, en un comedor que le da de comer a personas de la calle dos veces por semana y también dándole ayuda a refugiados. “Los católicos somos muy pocos, pero activos”, subrayó.
¿Cómo vivió ahora la visita de León XIV? “Uno acá lo vive mucho más grande. Es increíble, porque, reitero, uno piensa que llega a un país musulmán donde no vamos a poder practicar nuestra religión, y acá se vive plenamente. Y es increíble cómo podemos sentirlo, y sobre todo la visita de un papa: en Argentina a veces es como hay tanta gente que es imposible llegar tan cerca, y acá es como que lo tenemos como amigos, o sea, muy cerca”, contestó.

Resaltó, además, “todo el carisma que él ha presentado en esta primera visita, que bueno, uno todavía no lo conoce, y sin embargo, él se emociona. Es increíble ver un papa nuevo, pero que pareciera que está de toda la vida con nosotros”.
¿Qué mensaje le deja León a Turquía? “Una gran misión, creo. Porque aquí se ha abierto la puerta de un diálogo que ha existido desde hace 1700 años con Nicea, cuando tenemos este credo súper rectificado, y ahora es la construcción propiamente dicha moderna, de esta era moderna. Creo que es eso, mucho entusiasmo, porque hay muchas comunidades extranjeras que practicamos el catolicismo, que somos católicos, más todas las comunidades propias del lugar. Entonces creo que hay una gran misión propiamente dicha de unidad, y siempre con este fundamento, un solo Dios, un solo hombre, un solo espíritu, y el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, con nosotros, evidentemente está aquí”, concluyó.
Adrián Loza, fraile franciscano que nació en Río Cuarto, pero que vive y trabaja desde hace diez años en Esmirna, también se mostró muy entusiasmado por la visita de León.

“Es una gran oportunidad no sólo para Turquía, para los que vivimos en Turquía, sino para toda la Iglesia”, dijo a LA NACION. “No es el primer papa que viene a visitarnos, pero por supuesto cada vez que viene es una gran alegría. Y pienso que es un gran aliciente para nosotros, los católicos, que si bien somos minoría en Turquía, somos una minoría dentro de una minoría cristiana”, puntualizó.
Y contó una anécdota reveladora: “cuando murió el Papa Francisco, el 21 de abril pasado, el intendente de la ciudad donde yo vivo me llamó para darme el pésame… Cuando hace 11 años, en noviembre de 2014, el papa Francisco vino a Turquía, nadie sabía quién era el Papa… Digamos que para los que vivimos en países de religión musulmana, la figura del Papa ha adquirido una gran importancia, precisamente por la misión que un papa argentino ha hecho. Así que estamos muy contentos. Para nosotros es una gran alegría, repito, y también es un gran impulso para la Iglesia, sobre todo la Iglesia católica latina”, concluyó.
