Publicado: junio 9, 2026, 3:00 am
Cada vez son más los conductores españoles los que eligen un coche eléctrico o híbrido cuando cambian su viejo automóvil. De hecho, 2025 cerró como un ejercicio de récord absoluto para este mercado en España. Según ANFAC (Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones), las ventas de turismos electrificados (100% eléctricos, híbridos enchufables e híbridos no enchufables) sumó el año pasado un total de 225.616 unidades matriculadas, reflejando un crecimiento del 94,6% respecto a 2024 y alcanzando una cuota del 19,6% del mercado automovilístico general.
Los propietarios de estos coches, además de su mayor coste de comra respecto a los turismo tradicionales de gasolina o diésel, deben afrontar un sobrecoste añadido: el precio del seguro de coche, obligatorio por ley en España para poder circular.
Estas pólizas, según un análisis de nueve pólizas de automóvil a todo riesgo, con y sin franquicia, realizado por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), pueden ser de media hasta un 36% más caras en el caso de un coche eléctrico puro con respecto a un turismo con motor de gasolina de precio y prestaciones comparables. En el caso de un híbrido similar, el sobrecoste alcanza un 20% de media, sin que haya diferencias significativas entre un híbrido enchufable y uno no enchufable.
En su argumentación, la OCU considera que el sobreprecio para un eléctrico podría explicarse «por el elevado coste de la reparación de las baterías en caso de siniestro, que para un automóvil de gran autonomía podría alcanzar los 15.000 euros; y que tras una colisión suele ser necesario sustituirlas por otras nuevas».
Sin embargo, «no se justifica para un híbrido no enchufable, puesto que su batería es más pequeña y por lo tanto bastante más barata -alrededor de 2.500 euros-; aunque podrían entrar en juego otros factores».
Esta organización recuerda que en el caso de un accidente con un vehículo eléctrico que implique la sustitución de las baterías, «la compañía podría preferir declararlo como siniestro total y ofrecer el valor venal del coche», que es el precio de venta que tiene el vehículo en el mercado de segunda mano justo antes de sufrir un siniestro o accidente. Por ello la OCU exige a la compañías que informe al cliente «en cada renovación del máximo indemnizable en las pólizas a todo riesgo, de modo que el asegurado pueda compararlo con el que ofrecen otras compañías».
Diferencias de casi 3.000 euros entre las aseguradoras
Por otra parte, el estudio advierte también de que existen enormes diferencias de precio en las primas para un mismo automóvil. Por ejemplo, el coste del seguro a todo riesgo para un mismo modelo eléctrico varía entre 544 y 2.934 euros según la aseguradora; y entre 274 y 745 euros si es un seguro a todo riesgo con franquicia de 300 euros. «Aunque dentro de cada seguro puede haber notables diferencias en el alcance real de las coberturas, es aconsejable comparar las primas de varias compañías antes de decidirse por una», aconseja.
Por último, la OCU recomienda pasados unos años «contratar un seguro a terceros» con cobertura de lunas, incendio y robo, que suele ser mucho más económico. «Suele incluir por defecto la asistencia en viaje, la protección jurídica con defensa penal y reclamación de daños (verifique que alcanza al menos 3.000 euros para gastos de profesionales de libre elección), así como una cobertura de responsabilidad civil ampliada que aumente la suma asegurada y las circunstancias no cubiertas por la obligatoria, como por ejemplo la conducción de un hijo menor sin permiso», concluye.
