Registro  /  Login

Otro sitio más de Gerente.com


Bruselas muestra su 'omnibús' como un choque de modelos frente a Trump: "Nuestras libertades no pueden darse por sentadas"

Publicado: febrero 27, 2025, 3:03 am

La Unión Europea dice que no quiere pelea con Estados Unidos, pero Bruselas tampoco quiere caer en la autocomplacencia; entre bajar al barro con cada palabra de Trump y no tomar decisiones hay un trecho, y así lo explicó este miércoles el comisario de Economía, Vladis Dombrovskis, a la hora de presentar la estrategia de la Comisión Europea para reducir la burocracia de las empresas e impulsar la competitividad, pilar fundamental de la legislatura. Este «omnibús» es un choque de modelos frente a lo que plantea ahora mismo Washington: hay una carrera, y Europa quiere ganarla más allá de otros temas como la situación en Ucrania.

«Las libertades que disfrutamos y apreciamos ya no pueden darse por sentadas en este mundo complejo y cada vez más conflictivo«, avisó Dombrovskis en rueda de prensa, en un mensaje claro hacia Estados Unidos: «Esta semana hemos visto a un socio estratégico de larga data votar en contra de una resolución de la ONU que condenaba la agresión de Rusia contra Ucrania. Debemos considerar estos acontecimientos como un llamado a la acción», sostuvo. Eso pone a la UE en un brete: «Tenemos que reforzar sí o sí nuestra base industrial». Los planes de Bruselas por lo tanto son algo más amplio. La Unión tiene que prepararse como actor global.

La Comisión Europea se niega a hablar de «desregulación» y usa la palabra «simplificación» para las empresas porque ya esta semana Bruselas avisó de que no va a entrar «en una carrera» en ese sentido con Estados Unidos; no se trata de ‘perder el control’, sino de «facilitar la vida a las empresas», comentan fuentes comunitarias consultadas por 20minutos. «La alternativa a reducir la carga regulatoria sobre las empresas europeas sería retroceder y ceder terreno a competidores que no necesariamente comparten nuestros valores o métodos de trabajo», añadió Dombrovskis.

Así, para la Comisión hay dos premisas claras: no puede haber reconversión industrial en la UE sin cumplir con los objetivos del Pacto Verde y la Unión tiene que explorar también sus propias tierras raras. La transición ecológica es la base de Europa frente a las políticas de Estados Unidos y de China; ese liderazgo Bruselas no lo quiere perder pero entiende que tiene que incluir en el proceso a su tejido empresarial. La vicepresidenta de la Comisión Europea Teresa Ribera dejó que esos planes no son cosas solo de esta legislatura, sino que van bastante más allá.

«Este pacto es una propuesta de largo plazo para que Europa sea un centro atractivo para las industrias tradicionales, para acelerar las tecnologías limpias y los nuevos modelos dentro de una economía circular», comenzó explicando Ribera en rueda de prensa. La ‘número dos’ de la Comisión dejó claro, eso sí, que esa «descarbonización» y esa «reindustrialización» no se pueden hacer «sin contar con las empresas y con los ciudadanos». Ese cierto pragmatismo es un pequeño cambio, asumen en Bruselas, ante las quejas de algunos sectores en los últimos tiempos.

En ese escenario, la UE perseguirá, explicaron, dos objetivos: «Para empezar, disminuir la factura de las materias primas y limitar también nuestras dependencias. Para todo ello vamos a tener que ser mucho más estratégicos en nuestra política de compra y nuestra política de producción de materias primas en Europa», sostuvo por su lado el también vicepresidente Stephane Sejourné, algo que empieza «asegurando nuestra propia extracción y la explotación de los metales raros».

Debemos considerar estos acontecimientos como un llamado a la acción

«El subsuelo europeo contiene muchas materias que no se han explotado todavía. Y hay más de una decena de proyectos de explotación de materias primas en todas partes de Europa», prosiguió el vicepresidente del Ejecutivo comunitario, en un sector clave para competir con Estados Unidos y con China en un momento además en el que la Administración Trump trabaja ya en ese sector no solo en Ucrania, sino también con sus ojos puestos en Groenlandia. «Se trata de proyectos de extracción, de producción, de reciclaje o incluso de constitución de stocks de almacenamiento estratégico en nuestro suelo europeo. Se trata de una estrategia global para estas materias primas», concluyó el comisario francés.

Es, de nuevo, una cuestión de modelos. Bruselas solo ha confirmado este miércoles lo que ya había avisado Dombrovskis días atrás. «Nuestra agenda de simplificación no está dirigida a la desregulación. Nuestras propuestas no promoverán los beneficios privados conseguidos gracias a externalidades negativas ni minarán los objetivos sociales o medioambientales, pero serán ambiciosas», expuso en un evento con el Forum de Nueva Economía. «Para preservar nuestra prosperidad y nuestra seguridad, no tenemos más elección que confrontar estas nuevas realidades externas», insistió.

Sin decirlo abiertamente, de la UE casi todos los mensajes que salen van dirigidos a Donald Trump. Si hay que competir Bruselas empieza por empezar a asumir que la Unión lleva años de retraso; ahora ya no se habla tanto de autonomía estratégica, sino de elementos más concretos: menos burocracia, energía más barata, medidas para ayudar a las empresas, inversiones conjuntas… y en un momento dado será la Defensa.

Related Articles