Publicado: noviembre 29, 2025, 5:00 am
Son tiempos de sobremesas apuradas. De salones que nunca se detienen y restaurantes con lista de espera y dinámica de turnos. Y en ese panorama, la intimidad y el silencio se vuelven un lujo. Por eso, cada vez más comensales buscan mesas donde el mundo exterior se atenúe y la conversación encuentre su propio ritmo. Son muchos los locales que han decidido poner esmero en sus espacios privados. Se usan para celebraciones familiares y eventos corporativos, pero también para grupos grandes que entienden que una mesa eterna en medio del caos gastronómico es la receta más directa a diálogos cortos e interrumpidos.
1. Gao: como en un verdadero hogar chino

En la casona reciclada donde Karina Gao dio vida a su primer restaurante, Gao, también hay un privado pensado para quienes buscan una comida más reservada. Con capacidad para 8 a 10 personas, funciona tanto para almuerzos y cenas como para celebraciones familiares, reuniones sociales o jornadas corporativas. El espacio puede equiparse con pantalla y técnica adicional para workshops o presentaciones, sin perder el clima cálido y lúdico que define al restaurante.

La cocina, una auténtica comida china de hogar, replica las recetas de la infancia de Karina y los platos que enseña en sus cursos: del Pollo a los Tres Aromas a las baby ribs caramelizadas, los baos de shitakes fritos y su helado chino, símbolo de buena fortuna. Una mesa íntima dentro del pulso siempre vivo del Bajo Belgrano.
Cazadores 1911, Belgrano. Instagram: @gaoresto.
2. Arcos Bar: más que restaurante, un club social

En una esquina tranquila de Núñez, Arcos Bar funciona como un pequeño club social. La propuesta gira alrededor del vino en todas sus formas: desde etiquetas casuales para todos los días hasta botellas de 100 puntos y partidas de productores de nicho. Para acompañar, una carta de platitos para compartir que va del comfort food bien argentino a opciones más elaboradas, con un menú heterogéneo que se adapta a la diversidad de la cava.

Su espacio privado se reserva con 48 horas de anticipación y es uno de los diferenciales del lugar. Permite realizar cenas, cumpleaños, reuniones empresariales, presentaciones, prensa o cócteles. Tiene capacidad para 16 personas sentadas con comodidad (extensible a 18) y entre 25 y 30 en formato cóctel gracias a la terraza privada adyacente. Cuenta con baño exclusivo, música funcional y áreas de fumadores en terraza y balcón. Las reservas suelen ser frecuentes, incluso semanales, y requieren un menú fijo. También es el espacio donde se realizan catas de vino con productores y enólogos. Un rincón buscado por vecinos fieles y por quienes llegan atraídos por la novedad: vinos rotativos, partidas limitadas y una carta por copa que cambia todas las semanas.
Arcos 3015, Núñez. Instagram: @arcos_bar.
3. Osaka Puerto Madero: experiencia nikkei a puertas cerradas

No muchos lo saben, pero en la planta alta de Osaka Puerto Madero funciona un salón VIP ideal para quienes buscan privacidad sin resignar calidad. El espacio privado admite hasta 10 personas, con acceso independiente al comedor principal, lo que permite entrar sin atravesar el salón central. Está equipado con aire acondicionado, una mesa amplia, sillas cómodas y la iluminación justa; detalles esenciales para una experiencia cómoda.

La propuesta de Osaka condensa la cocina nikkei en su máxima expresión: ceviches, tiraditos, rolls y platos de autor que combinan tradición japonesa y exuberancia peruana. Es una cocina que dialoga con texturas, sabores intensos y equilibrio. En el salón privado, esa misma experiencia se traslada a un formato más controlado y silencioso, pensado para cenas ejecutivas, reuniones pequeñas o celebraciones especiales en las que se busca comer bien y concentrarse en la charla.
Juana Manso 1164, Puerto Madero. Instagram: @osakabsas.
4. Muyè: para grandes eventos

Recientemente abierto en Recoleta, Muyè ocupa una casona centenaria restaurada que perteneció al sobrino de Carlos Pellegrini. Es uno de los lanzamientos más comentados del barrio: un proyecto que combina cocina de autor, un jardín interno que funciona como oasis urbano y una carta amplia diseñada por la chef Ayelén Jaquenod. El menú cubre todo el día (huevos turcos, avocado toast, french toast) y suma platos fuertes como moqueca, ñoquis trufados, milanesa de bife de chorizo y postres como tarta toffee, flan de coco keto o cremoso de chocolate. También sobresalen la coctelería propia y el café de especialidad con granos arábigos brasileños.

Pero además del salón y el jardín (con cerca de 80 cubiertos), Muyè tiene un espacio para eventos con capacidad para 100 personas, que integra el salón principal y un jardín exclusivo. Se utiliza para celebraciones sociales y reuniones corporativas, y puede equiparse con proyector, micrófono y técnica según necesidad. Una apertura reciente que ya se perfila como opción sólida para encuentros grandes en el corazón del barrio.
Ayacucho 1563, Recoleta. Instagram: @somosmuye.
5. Checkpoint Charlie: en la cava de una cocina europea

Otra apertura reciente, Checkpoint Charlie construye su identidad alrededor de una idea clara: celebrar el encuentro, la diversidad y la libertad. Inspirado en el histórico punto de cruce del Muro de Berlín, toma esa referencia como partida para una propuesta que combina cocinas europeas, creatividad y un espíritu cosmopolita. En la carta aparecen platos como la cotoletta alla italiana con gnocchi soufflé trufados, los fettuccine con camarones al ajillo, la ceja roja de ojo de bife a la leña con papas bravas y la trucha grillada con bearnesa.

Su espacio privado, La Cava, está pensado para cenas íntimas, reuniones o celebraciones de hasta 12 personas. Ofrece privacidad total, servicio dedicado, sonido y climatización independientes, y una puerta exclusiva que lo conecta con un sector reservado de las terrazas. Suele requerir reserva anticipada, seña y un mínimo de consumo. Allí se pueden pedir menús especiales (de pasos o family style) o comer a la carta. Una opción silenciosa dentro de una propuesta que hace foco en el intercambio y la amplitud.
Avenida Dorrego 3590, Palermo. Instagram: @checkpointcharlie.rest.
6. Elena: un salón 5 estrellas

Elena, la niña mimada del Four Seasons Hotel Buenos Aires trabaja sobre una cocina de brasserie contemporánea, con eje en la carne añejada, la charcutería y una carta amplia de platos pensados con técnica. Se lucen cortes dry aged, pescados del día, pastas, vegetales bien trabajados y una pastelería que sostiene el nivel, todo servido en un salón elegante que combina mármol, hierro, madera oscura y una cocina abierta que marca el ritmo del lugar.
Para grupos, el restaurante ofrece un menú family style para reservas de más de ocho personas. Es una selección de cuatro pasos servida al centro, con la posibilidad de elegir tres entradas y tres principales de un listado que incluye mollejas con papas rotas, burrata con salmorejo, buñuelos de acelga, arroz negro, cordero con ricota de limón, ojo de bife Angus o pesca del día. Algunas opciones tienen costo adicional y el menú incluye bebidas sin alcohol y servicio de cafetería.

Pero eso no es todo. Elena también cuenta con dos espacios reservables: un sector privado para hasta 16 personas y un entrepiso que admite grupos más grandes, distribuidos entre mesas redondas y una imperial. Ambos se reservan con anticipación y contemplan un esquema de renta para asegurar la total exclusividad.
Posadas 1086, Recoleta. Instagram: @elena.restaurante.
7. La Piccola: pasta fresca en clave moderna

La Piccola es otra novedad de 2025, un restaurante dedicado a la pasta fresca hecha a mano que combina técnica tradicional con una mirada actual. Es, en cierto modo, la hermana menor de La Parolaccia: comparte el oficio y la experiencia del mismo grupo, pero con un concepto más moderno y un clima más relajado. Todos los días elaboran sus pastas de manera artesanal, con recetas simples y precisas.
La carta incluye antipasti como la fainá con stracciatella y prosciutto o la melanzane alla parmigiana; pastas como los ravioloni di brasato con salsa boscaiola o los pappardelle con crema de funghi y aceite de trufa; y principales que van de la trucha patagónica a la milanesa alla parmigiana. En los postres se destacan el tiramisú, el soufflé de dulce de leche y los profiteroles, además de opciones más frescas como el flan de claras con confitura de naranja.

Y en el primer piso, La Piccola suma un salón VIP para hasta 20 invitados, pensado para celebraciones íntimas, reuniones familiares o encuentros corporativos que requieren privacidad y servicio dedicado. Ofrecen un menú especial con entrada, principal, postre, bebida sin alcohol y vino para compartir, y también la posibilidad de desarrollar propuestas a medida según el tipo de evento. Un espacio reservado dentro del corazón de Palermo, ideal para quienes buscan una comida cuidada y sin estridencias.
El Salvador 5801, Palermo. Instagram: @lapiccola.ba.
