Por qué prosperan las pirámides en Colombia

La educación financiera y la ampliación de la bancarización son claves para contrarrestar este fenómeno que nuevamente ha llegado al país.

14 de junio de 2019

2008 fue un año para nunca olvidar para las miles de víctimas de la captadora ilegal DMG. Ese año se destapó la enorme estafa que la compañía de David Murcia Guzmán hizo a través de una pirámide. Las pérdidas totales de esa estafa se calcularon en 4.8 billones de pesos y Murcia recibió 22 años de cárcel.

11 años después de ese episodio, que sonó en todo el país y levantó las alertas respecto a las estafas de este tipo, vuelve a despertarse la ola de denuncias acerca de fraudes de organizaciones ilegales captadoras de dinero. 

Esta semana, en Boyacá, la Superfinanciera intervino la pirámide conocida como ‘Telar de Sueños’, o ‘Mandalas de la prosperidad’, que se dirigía sólo a mujeres, puntualmente, en Villa de Leyva. Solo en ese municipio esta pirámide logró vincular a más de 400 mujeres, quienes entregaron $ 4’500.000 cada una a título de ‘regalo’ pero con la expectativa de recibir en 28 días un retorno o ‘ganancia’ que ascendía a los $ 36 millones de pesos.

En esta oportunidad, la promoción de la pirámide prometía una ganancia de hasta $96.600.000 a las “mujeres guardianas” que participaran en lo que se identifica como “reciclaje” dentro del “Telar de los sueños”. 

¿Qué pasa en Colombia? ¿Por qué prosperan este tipo de organizaciones y cuáles son los desafíos de las entidades del gobierno? Sin duda, el trasfondo del éxito de las pirámides está en la educación financiera de los colombianos, y en la ampliación de la bancarización (la cual llegó a 81% en 2018 y, de acuerdo con el gobierno, se espera llegar a 85% en 2022).

“Las pirámides son esquemas de captación ilegal en los que las supuestas ganancias se originan exclusivamente de los aportes que hacen quienes participan. Las pirámides son un delito en el que incurre tanto quien administra como quien promueve”, dijo la Superfinanciera en su cuenta oficial de Twitter.

Con este caso en Villa de Leyva, es la tercera vez que la institución interviene esquemas similares en los últimos años. La primera vez, lo hizo en 2016 en Cartago, Valle del Cauca, y en 2017 en Caloto, Cauca. Las tres organizaciones, en cabeza de mujeres diferentes, tenían un discurso similar; mezclaba asuntos como la solidaridad entre mujeres y la «economía solidaria, sagrada o colaborativa» para captar dinero masivamente.

Además, del seguimiento a este tipo de actividades, la Superintendencia ha venido realizando Programas de Prevención de Captación Ilegal de Recursos con la campaña: “No se deje engañar… De eso tan bueno no dan tanto”.

“Muchas veces estos esquemas no operan a través de lugares físicos y todo se hace de manera digital, facilitando el anonimato”, dijo el Director de Prevención del Ejercicio Ilegal de la Actividad Financiera, José Camilo Torres, quien hizo un llamado a la comunidad para que se abstenga de participar en negocios que ofrecen cuantiosas ganancias sin explicación.