¿Otra década perdida para América Latina?

Según el Banco Mundial, las perspectivas para la región no son alentadoras. Una respuesta tímida de las exportaciones limita la posibilidad de crecer a través de la demanda externa, al mismo tiempo que el espacio fiscal limitado deja poco lugar para estimular la demanda interna.

Después de un período de rápido crecimiento económico asociado con los altos precios de los productos primarios, la región de América Latina y el Caribe ha vuelto a entrar en una nueva fase de desempeño deslucido. 

¿La razón? Aunque a algunos países les sigue yendo  bien, las economías más grandes de la región han enfrentado recesiones, inestabilidad macroeconómica o desaceleración del crecimiento.  

Así lo advierte el más reciente informe semestral del Banco Mundial, BM, al subrayar que, aunque sería tentador  atribuir el lento crecimiento de la región a un entorno externo menos propicio, la desaceleración parece más autoinfligida que importada.

De hecho, el informe titulado «¿La integración comercial como un camino al desarrollo?», prevé que América Latina y el Caribe (excluyendo a Venezuela) solo crecerá 0,8% este año, 1,8% el próximo y 2,5% en 2021.

En un momento retador para la región, se destaca el desempeño de la economía colombiana, para la cual el Banco Mundial proyecta crecimientos del 3,3%, 3,6% y 3,9%, en 2019, 2020 y 2021, respectivamente, confirmando aquello de que “en el concurso de las feas, la economía colombiana luce como una de las mejores en la región”.

En ese contexto, el BM prevé para Argentina una contracción del 3,1% y 1,2% en 2019 y 2020, y un ligero crecimiento del 1,4%, en 2021. Para Brasil, las proyecciones son de 0,9%, 2% y 2,5%, respectivamente. Mientras tanto, para México las cifras proyectadas son 0,6%, 1,5% y 2%. Perú, que hasta hace poco encabezaba el lote, alcanzaría crecimientos de 2,6%, 3,2% y 3,5%.

Las  perspectivas para América Latina y el Caribe no  son particularmente alentadoras, subraya el informe del Banco Mundial. En ese sentido, señala que una  respuesta tímida de las exportaciones limita la posibilidad de crecer a través de la demanda externa, al mismo tiempo que el espacio fiscal limitado deja poco lugar para estimular la demanda interna.

“Las perspectivas podrían deteriorarse si el entorno internacional se volviera menos propicio. El crecimiento económico ya  se ha desacelerado en la Unión Europea y muchos analistas anticipan una desaceleración en los EE.UU. y China”.

Para el organismo multilateral, una posible explicación del lento crecimiento económico de la región de América Latina y el Caribe es su integración relativamente baja en el comercio internacional y las cadenas de valor globales. 

“Esta baja apertura externa de la región  no se debe a la geografía, sino a decisiones de políticas públicas, fundamentalmente en los países del lado del Atlántico, que han mantenido las restricciones al comercio en un nivel más elevado que la mayoría de las otras regiones en desarrollo”.

Por ello, el BM concluye que la integración comercial puede ser un camino hacia un desarrollo económico más rápido en América Latina y el Caribe, pero sólo si se cumplen tres condiciones:

  • Mirar más allá de la región.

En un momento de crecientes tensiones comerciales, la vía multilateral para la integración comercial no parece prometedora. Pero los acuerdos preferenciales de comercio pueden ser un sustituto viable, especialmente porque cubren una gama cada vez más amplia de áreas de políticas públicas que no forman parte de la arquitectura multilateral tradicional. 

  • Aprovechar las oportunidades. 

Los acuerdos Sur-Norte abren la puerta para que las empresas nacionales exporten a mercados más grandes y sofisticados, para que se integren en las cadenas globales de valor, adquiriendo nuevos conocimientos y aumentando su productividad al mismo tiempo. Para ello los obstáculos creados por insuficiencias en infraestructura, reglamentación y administración deben eliminarse. 

  • Neutralizar los efectos negativos. 

Al igual que sucede con la mayoría de las reformas importantes, es probable que haya ganadores y perdedores. A falta de medidas complementarias adecuadas, las diferencias regionales podrían amplificarse y áreas específicas podrían verse perjudicadas.