México y Paraguay tienen las mejores pensiones de Latinoamérica

Para una persona, obtener o no una pensión puede significar diferencias de bienestar en la última etapa de su vida.

En la región, las pensiones se calculan de manera muy diferente dependiendo del país y sistema pensional, según un reciente estudio del Banco Interamericano de Desarrollo, BID. Por ejemplo, mientras que la mayoría de los países cuenta con sistemas de Beneficio Definido (BD), donde la pensión se determina por una regla o promesa de pensión, varios países tienen sistemas de Contribución Definida (CD), en los cuales la pensión depende esencialmente de cuánto haya ahorrado individualmente el trabajador y del rendimiento financiero de esos ahorros. En otros países, la pensión se determina bajo las reglas de un sistema Mixto (BD+CD).

Normalmente, los sistemas de BD ofrecen pensiones más elevadas. Sin embargo, esto se debe a que, en la mayoría de estos sistemas, el Estado implícitamente subsidia una parte de la pensión del trabajador (alrededor del 44%). Es decir, los aportes del individuo no podrían financiar la totalidad de su pensión si la misma dependiera únicamente de sus contribuciones a la seguridad social y los rendimientos financieros de éstas). Los sistemas de CD también ofrecen subsidios a través de la pensión mínima (según el cálculo del BID apunta a que, bajo esta modalidad, el trabajador promedio recibe un subsidio del 31% de su pensión).

Según estos resultados, México y Paraguay lideran  la lista de los países latinoamericanos que mejores pensiones tienen.

Pensiones

Los sistemas de pensiones son un elemento central del estado del bienestar. Estos son contratos sociales que tienen como principal objetivo proporcionar un consumo digno a los adultos mayores en aquellos años donde generar ingreso es más difícil. El diseño de estos contratos sociales es crucial al menos por tres motivos. Primero, las implicaciones para el bienestar del ciudadano son de una magnitud extraordinaria.

La importancia de la pensión

Para una persona, obtener o no una pensión puede significar tremendas diferencias de bienestar en la última etapa de su vida. Además, desde el punto de vista de la sociedad, el sistema pensional redistribuye una gran cantidad de recursos entre individuos de una misma cohorte y entre generaciones. Tercero, el gasto asociado a pensiones afecta directamente la estabilidad fiscal y macroeconómica de los países.

Sin embargo, a pesar de su importancia, las características y consecuencias de los distintos diseños de sistema de pensiones para los ciudadanos y Estados son ampliamente desconocidas en América Latina y el Caribe, una región donde sólo el 52,8% de los trabajadores cotiza a pensiones en un momento dado (SIMS, 2015) y se empiezan a ver importantes problemas de sostenibilidad financiera en algunos países y de adecuación (o nivel de pensión) en otros.