¿Lo dejará un robot sin trabajo?

Aunque los más pesimistas creen que las máquinas terminarán desplazando a los humanos, algunos expertos aseguran que la automatización creará más y mejores empleos.

En 1995 el economista y sociólogo norteamericano, Jeremy Rifkin, publicó el libro “El fin del trabajo” en el que predecía que las tecnologías informáticas más sofisticadas acercarán cada vez más a la civilización a un mundo sin trabajadores. Y aunque el desempleo tiene muchas causas, Rifkin dice que la “sustitución tecnológica” se ha convertido en una realidad preocupante, porque está dejando a millones de personas sin empleo, o con subempleo en todos los países.

Se trata de un asunto con hondas repercusiones políticas, como ya se ha visto con el ascenso del populismo en el mundo desarrollado, donde los indignados terminan votando por quienes les ofrecen atajos o salidas fáciles, muchas de ellas inviables e insostenibles por razones económicas.

¿Debería penalizarse la creciente automatización y robotización de la producción manufacturera con un impuesto?

En un momento en el que la tecnología cada vez es más importante en nuestras vidas, la pregunta es válida y en la discusión hay toda clase de posturas. Por ejemplo, Bill Gates, quien se hizo millonario en el sector y hoy está dedicado a la filantropía, ha propuesto un impuesto para aquellas compañías que están sustituyendo mano de obra por robots.

«En este momento, si una persona hace un trabajo valorado en US$50.000 en una fábrica, ese monto es sometido a impuestos sobre la renta, impuestos de la seguridad social y todas esas cosas. Si un robot viene para hacer el mismo trabajo, habría que ponerle un impuesto del mismo nivel», dijo.

Sin embargo, hay quienes consideran que si bien la automatización se traducirá en la destrucción de empleos, tal como ocurrió en los inicios de la Revolución Industrial, en la segunda mitad del siglo 18, también contribuirá a la creación de más y mejores cosas, en los próximos años.

“Lo que tenemos que hacer es enfocarnos en aquellos empleos que serán creados y en las habilidades técnicas que necesitarán las personas”, explica el experto en estos temas Andrew Anagnost. “La automatización se traduce en reducciones de costos y en una oportunidad para hacer las cosas más fáciles de ejecutar”, señala el experto, al señalar que los nuevos empleos serán más calificados y mejor pagados.

“Vamos a hacer más con menos recursos y a reducir nuestra huella en el medio ambiente”, sostiene. De acuerdo con su visión, esos nuevos empleos surgirán en actividades como la construcción, programación y el soporte de los sistemas que permiten la automatización.

De acuerdo con un estudio realizado por el “National Bureau of Economic Research”, un ‘think tank’ privado sin ánimo de lucro, cada nuevo robot industrial podría reemplazar unos seis trabajadores, aunque dado que su despliegue y uso sigue siendo bajo, el número de empleos perdidos en Estados Unidos oscila entre 370.000 y 670.000.

De acuerdo con Daron Acemoğlu y Pascual Restrepo, autores del estudio “Robots and jobs: Evidence from the US”, la industria automotriz utiliza el 39% de los robots industriales que se encuentran en operación en el mundo (entre 1,5 y 1,75 millones, según la Federación Internacional de Robótica), seguida por la electrónica (19%), la metalúrgica (9%) y la de plásticos y químicos (9%).

En el mismo estudio, los autores también llegaron a la conclusión de que, en aquellas industrias más expuestas a la automatización y robotización, entre 1990 y 2007, tanto los salarios como el número de empleos se vieron más afectados (comparados con aquellas que no lo están).

Por su parte, Forrester Research estima que tecnologías como la inteligencia artificial, ‘machine learning’ y la automatización podrían eliminar el 16% de los empleos en Estados Unidos, mientras que su contribución a la creación de nuevos puestos de trabajo sería más limitada (9%), de acá al 2025.

Sin embargo, para Anagnost el principal desafío de la sociedad es el aprendizaje de nuevas herramientas y habilidades que se encuentran a un ‘clic’ de distancia de cualquiera. En palabras suyas, no existe una escasez de trabajo sino de habilidades.

«Cuando aparecieron los cajeros automáticos, los bancos crearon más trabajos, porque pudieron hacer más cosas con los mismos recursos y en menos tiempo. En eso consiste la automatización”, explica.

Y aunque hay sectores afectados por la explosión de lo digital y la nueva economía de la abundancia, como el de los medios de comunicación, donde se han perdido miles de empleos, “también es cierto que cada vez hay más demanda de contenidos y más gente haciendo contenidos”, agrega.

¿Se impondrá la propuesta del millonario y filántropo o la visión de quienes, frente a la automatización, prefieren ver el vaso medio medio?